Estrepitoso fracaso de Sánchez en Barcelona

El encuentro de Sánchez con Torra y la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona se han saldado con un estrepitoso fracaso. Sánchez firmó un comunicado conjunto infame en el que llama ‘conflicto’ al golpe de Estado y y habla de una ‘respuesta democrática’ -lo que supone decir ‘referéndum de autodeterminación’- en lugar de hablar de ‘respuesta constitucional’.

El resultado del temerario viaje de Sánchez a Barcelona se salda con una gran y violenta movilización del independentismo en contra España y con una traicionera declaración de la portavoz de Torra, Elsa Artadi, que ahora dice que los encuentros con Sánchez no han servido para nada y que para ello no hacia falta el viaje a Barcelona.

Sánchez, pues, se ha humillado ante Torra y el demente catalán aprovechó la ocasión para propinarle una patada en el trasero y dejarlo en ridículo en Cataluña y en toda España. Lo que por otra parte anuncia el fracaso de sus Presupuestos de 2019 y su obligación de adelantar las elecciones generales en España, donde volverá a fracasar.

Y lo asombroso de todo ello es la incapacidad y la ceguera de Sánchez, de su Gobierno y asesores que todavía no saben quién es Torra, un fascista y un loco que odia a España, que jalea a los violentos CDR y que propone la vía eslovena, con muertes incluidas, para lograr la independencia catalana.

Y frente a semejante personaje Sánchez se va a Cataluña a ofrecer regalos (con alusiones a Tarradellas y a Companys) y concesiones a los golpistas de Torra y dejar en ridículo al Gobierno de España y al PSOE lanzándose por un vertiginoso tobogán electoral como se vio en Andalucía y se volverá a repetir en todo el territorio nacional.

Torra, por su parte, le ha ganado la partida a Sánchez y ha aprovechado esta situación para unir a ERC y PDeCAT e incluso a la CUP, mientras que desde Bruselas canta victoria Puigdemont.

Y no es para menos después de que Sánchez se metiera en la guarida de Torra, en una encerrona de la que ha salido trasquilado y que le obligará a romper, tarde y mal, su diálogo frustrado con Torra y a convocar elecciones en franca debilidad.