Sánchez hunde al PSOE en Andalucía

El apoyo del presidente Pedro Sánchez al golpismo catalán ha hundido al PSOE Andalucía y probablemente en el resto de España. Y la consecuencia de esta política catalana de Sánchez, más la corrupción de los ERE y el desgaste de 40 años en el gobierno andaluz, será que una coalición del centro derecha gobierne en Andalucía presidida por el PP y con ayuda de Cs y Vox, partido que irrumpe con fuerza en Andalucía y la política nacional.

Los grandes perdedores de la noche electoral andaluza son dos: el PSOE que sigue siendo el partido más votado con 33 escaños, pero que pierde 14 diputados; y Podemos, que al ir en coalición con IU, pierden 3 escaños de los 20 que lograron por separado en 2015. Y buena culpa de ello tiene Pablo Iglesias por su apoyo decidido a los golpistas catalanes. De ahí la derrota de la izquierda de Andalucía que, con solo 50 escaños, da paso al centro derecha que suma 59.

Lo que permitirá a Juanma Moreno, líder del PP andaluz, convertirse en el nuevo presidente de Andalucía con sus 26 escaños y a pesar de perder 7 diputados. Como vicepresidente del nuevo gobierno se perfila Juan Marín de  Cs, que es el vencedor moral de la jornada electoral al pasar de 9 escaños a 21 diputados.

En quinto lugar aparece Vox, un partido de la extrema derecha, que con su líder Francisco Serrano, irrumpe con 12 escaños en el Parlamento andaluz y anuncia un avance de su organización en la política nacional y en próximas elecciones como las generales, municipales, autonómicas y europeas que se celebrarán en 2019.

Un intenso año electoral donde el resultado de las elecciones andaluzas, que han sido el primer test electoral del presidente Sánchez y del líder del PP Casado, van a tener una importante influencia en toda España.

Y todo apunta a que el líder de Cs Albert Rivera tendrá, desde el centro de la política un protagonismo esencial. Sobre todo una vez que la llegada de Vox a la escena nacional y la notable pérdida de apoyos del PP en Andalucía (y de manera especial en Cataluña) dejan al PP y de Pablo Casado en difícil y descendente posición.

Desde el PSOE y Podemos (‘alerta fascista’ dice Iglesias) se acusa a Vox de ser una extrema derecha xenófoba y machista, para intentar convencer a Cs de que no se sume al cambio en Andalucía. Pero se van a equivocar porque Rivera tiene muy claro que su prioridad es la unidad de España frente a los golpistas catalanes y sabe muy bien que son el Gobierno de Sánchez y los dirigentes de Podemos (que es la extrema izquierda) quienes han pactado con el golpismo catalán.