Transcendencia del juicio del golpe catalán

Lo que está en juego en el juicio a los responsables del golpe de Estado catalán es algo mucho más importante que el proceso en sí y supera de lejos el nivel de delitos y el alcance de las penas que las acusaciones (la Abogacía del Estado, la Fiscalía y la Acusación Popular, que ejerce Vox) van a presentar hoy ante la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo para las aperturas respectivas de juicio oral.

La trascendencia de este proceso superará incluso el nivel y el alcance de las condenas que se dicten y su repercusión en Cataluña y resto de España. Porque, al margen de lo que ocurra en el Tribunal Supremo, está en juego el Estado de Derecho en España y este es el puntal sobre el que se sustenta la Democracia y la permanencia del Estado.

De manera que si desde el Gobierno, manipulando Abogados del Estado y fiscales o presionando a magistrados se pretende que el juicio y la sentencia sobre el golpe de Estado catalán se desnaturalice en favor de los golpistas, alterando sus lógicas sentencias y mediante indultos que el presidente Sánchez se niega a descartar, si el Gobierno altera el proceso en ese caso, habrá causado un daño irreparable al Estado de Derecho y la Democracia.

Y además habrá desprestigiado la imagen de España y de nuestra Justicia en la escena internacional y en Europa especialmente. Porque si el golpismo no es castigado con la Ley reponiendo el orden constitucional y advirtiendo a los posibles reincidentes, la unidad española quedará prácticamente rota para siempre y en Cataluña el golpe se repetirá cuántas veces lo consideren necesario los soberanistas hasta lograr la independencia, por ausencia de del Estado, de su autoridad política y de legalidad.

Además esto que está pasando en torno al golpe catalán está ocurriendo al final de la Transición, cuando se cumplen los 40 años de la Constitución de 1978 y reaparece el fantasma de Franco rescatado por el Gobierno, en plena división ideológica del país, y cuando la corrupción mana a borbotones y las cloacas del Estado son amparadas en el PSOE y el PP.

Y ese cóctel de golpismo impune y deterioro moral y democrático llevará a un fin de Régimen y ya veremos si también de sistema político. Porque si se rompe la legalidad, su efecto dominó será imparable y llegará hasta el final.