Algo se mueve en el centro

Las tensiones entre Junqueras y Puigdemont repercuten de una manera negativa sobre la intención del presidente Sánchez de que ambos apoyen sus Presupuestos de 2019. Para colmo Podemos ha decidido inaugurar su discurso republicano en el ámbito municipal y ello empeorará todavía más las pretendidas alianzas presupuestarias del Gobierno de Sánchez.

Además el 2 de diciembre hay elecciones en Andalucía donde la presidenta Díaz teme que el acercamiento de Sánchez a los golpistas pueda dañar y mucho las expectativas electorales del PSOE en los comicios del Sur. Y por si algo faltara en diciembre tendremos el 40 aniversario de la Constitución y en ese festejo nacional Sánchez no puede aparecer un don a Hilarión que lleva del brazo a la verbena a Iglesias y Junqueras.

Por ello el Presidente empieza a recular de su izquierdismo radical hacia el centro de la política aunque su prueba de fuego la pasará este viernes día 2 cuando sepamos que deciden la Fiscalía y la Abogacía del Estado ante la apertura en el Supremo  del juicio del golpe catalán y si se mantiene el delito de rebelión para los cabecillas del golpe.

Y si hay delito de rebelión, a pesar de lo que dijeron días atrás Sánchez y Calvo, entonces será cierto que Sánchez empieza a recular. Y si por ello no tiene los Presupuestos de 2019 entonces dirá que la culpa no es suya y se quedará con la prórroga de los Presupuestos de 2018 que son más fáciles de cumplir y gustan más a la UE.

En el flanco derecho de la política Albert Rivera también se mueve hacia el centro de la política y ha levantado en la Mesa del Congreso el veto para permitir la reforma de la Ley de Estabilidad, pero precisando que siguen en contra de los Presupuestos de 2019 sobre los que Sánchez dice ahora que está dispuesto a negociar con Cs y el PP.

O sea que algo se mueve en el centro pero habrá que esperar al viernes para conocer la acusación de los fiscales y Abogados del Estado en el juicio del golpe catalán. Si se mantiene la rebelión Iglesias, Junqueras y Puigdemont romperán con Sánchez y el giro al centro de Sánchez y Rivera comenzará a ser una realidad como en la fallida investidura de Sánchez en 2016 y entonces Susana Díaz se tranquilizará.