Sánchez no es golpista y debe viajar a Cuba

Pablo Casado y Albert Rivera están perdiendo las formas y con ello desprestigian su labor en la Oposición con  discursos de permanente descalificación política y personal del presidente del Gobierno Pedro Sánchez. A quien Casado acusó ayer en el Parlamento de ‘ser partícipe y responsable del golpe de Estado catalán’, mientras Rivera criticaba con argumentos más propios de una derecha rancia el anunciado viaje de Sánchez a Cuba.

Estos dos dirigentes de la oposición están perdiendo el centro político, cada vez más vacío, y más que contra Sánchez compiten entre sí obsesionados como están por la aparición en su espacio liberal-conservador del partido de extrema derecha, Vox, que lidera  Santiago Abascal y se alimenta de votos del PP y Cs.

Sin embargo Casado ayer se excedió al acusar a Sánchez de golpista lo que llevó al presidente del Gobierno a exigirle que retire la acusación o que de lo contrario dará por rotas las relaciones con el líder de la Oposición y del PP. Es cierto que el golpe del 27-O sigue latente y que dialogar y negociar con los golpistas es inaceptable, pero entre eso y acusar a Sánchez de participar en el golpe catalán hay un abismo. Y se ve que a Casado le calentó la boca su maestro Aznar la noche anterior.

Sin embargo y excepción hecha del disparate de la imputación a Sánchez de participar en el golpe catalán (luego matizó que no le llamó golpista) Casado si hizo un buen discurso político y sin leer papeles en el que fue su primer mano a mano con Sánchez lo que le valió el aplauso prolongado de su Grupo y lo que marcó distancias con Rivera, que estuvo mucho peor.

En cuanto a Rivera tenemos que decir que no sabe nada de política exterior, ni de lo ocurrido en la transición en este ámbito como lo prueba el hecho de que Rivera critique el anunciado viaje de Sánchez a Cuba. O ¿cree Rivera que el régimen de Cuba es igual o incluso peor que los de Arabia Saudí o el de China? Países con los que España mantiene excelentes relaciones a pesar del vil asesinato del periodista Jamal Khashoggi, y de las ejecuciones que se llevan a cabo en ambas naciones.

Olvida Rivera que su admirado Adolfo Suárez fue el primer gobernante de Occidente que se atrevió a visitar Cuba en el tiempo de Fidel Castro. Que Felipe González también viajó como presidente a La Habana, que allí se celebró una Cumbre Iberoamericana con presencia del Rey Juan Carlos I y de José María Aznar a quien Fidel llamaba ‘el caballerito’.

Y qué hora es, desde que el Presidente Obama restableció las relaciones diplomáticas de EEUU con Cuba (y a pesar de que se mantiene un injusto embargo de USA y un régimen cubano que no es democrático) que España regrese a La Habana como ocurrirá con el viaje de Sánchez. Como hora es que los Reyes de España visiten Cuba oficialmente porque ese país, que es tan querido en España, es el único de América que los Reyes todavía no visitaron de manera oficial desde el inicio de la transición.

De manera que si mal va este Gobierno de Pedro Sánchez con sus ministros cesados, o en cuarentena, sus errores políticos y sus temerarios diálogos con el golpismo catalán, tampoco parecen estar a la altura del inquietante momento político español los líderes de la Oposición, Casado y Rivera.

Ambos ahora sumidos -como se ve en la precampaña electoral andaluza- en una batalla política por el liderazgo de la Oposición. Una carrera donde los dos están perdiendo los modales para ganar un lugar en titulares de los medios de comunicación. Lo que al final beneficia al presidente Sánchez que ayer, por ejemplo, ganó en el Parlamento el debate a la Oposición.