El Brexit ‘despacito’

Todavía no sabemos si el Brexit será pactado o si la salida del Reino Unido de la Unión Europea se hará a cara de perro y de traumática manera. Lo único que por el momento sabemos es que, como dice la canción de Luis Fonsi, las negociaciones van ‘despacito’. O dicho de otra manera se están cociendo ‘a fuego lento’ y necesitan algo más de tiempo como se reconoció ayer en la cumbre de la UE.

Allí la primera ministra Theresa May no aportó nada nuevo sobre el problema fronterizo de las dos Irlandas ni sobre el modelo de relación del Reino Unido con la UE cuando se consume el Brexit. Pero ‘los 27’ ya le han dicho a May que una Unión Aduanera a la carta y sin libre circulación de personas es de todo punto imposible. O sea que si te vas, te vas y no te quedas con lo que te conviene.

El problema de May no está en Bruselas sino que lo tiene en Londres incluso dentro de su propio Gobierno y de su bancada parlamentaria en la Cámara de los Comunes donde la ‘premier’ debe hacer un triple equilibrio entre: los tories partidarios de un Brexit duro con ruptura; los posibilistas que buscan un buen y estable acuerdo comercial con la UE; y el grupo de los irlandeses del norte (que forman parte de la mayoría de May) que no quieren fronteras entre las dos Irlandas porque podrían poner en peligro los ‘Acuerdos de paz de viernes Santo’.

De manera que quien primero necesita tiempo es la propia May para lograr en Londres un acuerdo marco que Bruselas pueda aceptar. Y a partir de ahí y con voluntad política e imaginación en el caso irlandés habrá que lograr una solución razonable antes de finales de marzo de 2019. La que no será buena del todo para nadie aunque lo que se pretende es que sea lo menos mala posible.

Pero en todo caso si tiene que haber un perdedor, que lo habrá, ese será el Reino Unido porque son ellos los que decidieron romper su relación con la UE. Y muy pronto verán que esa decisión en el mundo global que habitamos ha sido un gran error porque Europa es en el Planeta global de este tiempo el mejor espacio posible para la Paz, la Cultura, la Libertad, la Democracia y el Bienestar Social.

En todo caso hay algo que está muy claro, todos los países de la UE deben de estar preparados para lo peor, y ahí incluida España como lo subrayó ayer el ministro Borrell avisando a las empresas españolas que estén atentas y especialmente a las que tienen relaciones y presencia en el Reino Unido por lo que pueda ocurrir. Que puede ser mucho, poco o regular pero que sin duda nada bueno traerá. Para empezar dañando al turismo británico y a sus residentes jubilados en nuestro país.