Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Las Cuentas y los Cuentos

Consejo de Ministros

Los positivos y muy sociales discursos previos que ‘las tres Gracias’ del Gobierno, Celaá, Montero y Calviño, lanzaron como preámbulo al destape final de los Presupuestos de 2019 sonaron a propaganda y ‘excusatio non petita’ por parte de un Ejecutivo que pretende la cuadratura del círculo.

Con unas Cuentas públicas tan ilusas como sociales, más bien electorales, donde el incremento de los gastos de 5.200 millones si aparece a la vista, y donde los ingresos por nueva recaudación fiscal están por ver y no son tan fáciles de lograr, por lo que las cuentas suenan a Cuentos.

Tampoco parecen fáciles de alcanzar los apoyos de ERC y PDeCAT a los Presupuestos de 2019, vistas sus declaraciones cruzadas y amenazantes al Gobierno de Sánchez, con la sola excepción del diputado Campuzano del PDeCAT que solicita a sus colegas que no digan al Gobierno que actúe ante la Fiscalía del Estado para rebajar los delitos de rebelión y sedición que se les imputan a la mayoría de los procesados del golpe de Estado catalán.

A lo que la fiscal general María José Segarra, que lleva en el rostro un rictus de sospecha, ha dicho que la dejen trabajar en paz. Lo que resulta bastante alarmante porque lo lógico, en este caso, es que ella no tenga que trabajar y que deje la acusación en manos de los fiscales del Tribunal Supremo. A los que se añadirá la acusación particular que en el proceso ejerce Vox.

Pero aunque estamos en la segunda fase del trámite presupuestario (la primera fue el pacto de Sánchez con Iglesias), y todavía quedan dos fases más (el apoyo de los nacionalistas y el paso del Senado) sí podemos decir que las Cuentas de las tres ministras de Sánchez suenan a música celestial en la izquierda electoral, y Cuentos imposibles en la derecha tripartita cuando huele a desaceleración notable del crecimiento español.

Algo que ya reconoce el Gobierno cuando anuncia una leve caída para el crecimiento de este año de una décima hasta el 2,6, y de tres décimas más en 2019 hasta el 2,3. Como también reconoce una desviación al alza del déficit para 2018 del 1,8  (+ 0,5) por encima del 1,3 que exige la UE. Una desviación de la que las ministras de Sánchez culpan al PP diciendo que Rajoy deja para 2018 (en el que sólo gobernó cinco meses) un déficit del 2,7 que en su mayor parte es de Sánchez.

Todavía pueden pasar muchas cosas, y entre ellas que Sánchez prorrogue los presupuestos de 2018 que son más equilibrados y más austeros, porque Puigdemont y Junqueras (que están a palos entre ellos no son de fiar), y para colmo se está calentando la escena internacional con el Brexit, la guerra comercial de Trump y veremos si con un sobresalto en Arabia Saudí por el crimen del periodista desaparecido en un consulado de Turquía, porque si hay sanciones a Arabia Saudí y Ryad toma sus represalias reduciendo la producción de petróleo, entonces el Cuento en España será el de Caperucita Roja y pronto se le verán al lobo feroz las orejas de una nueva recesión.

En todo caso el Gobierno de Sánchez espera el visto bueno de Bruselas, con algunos reproches, para sus Presupuestos sociales/electorales de 2019 pero tendrá que templar gaitas con ERC y PDeCAT, sin pisar la raya de la Fiscalía del Tribunal Supremo, porque si lo hace en este tiempo revuelto de tormentas a la política española llegará un huracán. El que por cierto entrará por Andalucía donde Susana Díaz ya está en plena campaña electoral.

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