Sánchez tira la casa por la ventana del Palacio Real

El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez puede, a pesar del ultimátum de Torra, conseguir antes de final de año aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2019 si tras el pacto hallado con Podemos logra el apoyo de ERC y la abstención del PDeCAT lo que no es fácil. Pero que de conseguirse le permitiría a Sánchez llegar al final de la legislatura.

Pero hete aquí que cuando en Moncloa echaban las campanas al vuelo en el Parlament catalán se aprobaba una moción impulsada por En Comu Podem, es decir Iglesias y Colau, y apoyada por ERC y PDeCAT lo que constituye una ducha de agua fría sobre las expectativas de Pedro Sánchez que ahora, en plena celebración de la Fiesta Nacional del 12 de Octubre, busca una respuesta legal a este disparate que será difícil de responder a no ser que Sánchez de caiga del guindo y empiece a pensar en la nueva aplicación en Cataluña del artículo 155 de la Constitución.

Otra cosa son las nuevas cuentas públicas y el cuento de la lechera que parece poner en marcha el Gobierno. Porque los Presupuestos de 2019 incluyen un grave riesgo de incumplimiento por causa de los nuevos gastos sociales que subirán más de 5.500 millones de euros, pero los ingresos que el Gobierno espera recaudar con más impuestos están por ver. Como falta por conocer si Sánchez cumplirá los objetivos fiscales impuestos por la Comisión de la UE, o si imitando a Italia ha tirado la casa por la ventana para contentar a Podemos, esperar a ERC y al PDeCAT y buscar un buen rédito electoral.

Todo ello sobre la base de unos Presupuestos de 2019 que se aprobarán el próximo lunes en un Consejo de Ministros extraordinario para presentarlos ante la Comisión de la UE. Presupuestos que incluye un alto incremento del gasto social que podría incumplir el objetivo de déficit para 2019. Incógnita esta que desvelará el Gobierno de Sánchez tras el Consejo de Consejo de Ministros del lunes.

Presupuestos de 2019 que critica la oposición del centro y la derecha (PP, Cs y Vox) que se opone a más gasto social y que permanece anclada en  posiciones radicales pidiendo la aplicación del artículo 155 en Cataluña y elecciones anticipadas que no llegarán. Salvo que, durante los comicios municipales, europeos y autonómicos (en 13 Comunidades) de mayo de 2019, el PSOE obtenga buen resultado y en ese caso Sánchez se decida a adelantar las elecciones generales al otoño de 2019 en pos de lograr una secuencia ganadora.

Para que eso pueda ocurrir el PSOE antes debe ganar y volver a gobernar en Andalucía y consolidar un acuerdo político de ‘normalización’ en Cataluña con ERC, dividiendo al PDeCAT y aislando a Puigdemont y Torra, aunque de por medio estará el juicio y la sentencia del proceso del golpe catalán y los posibles indultos a los golpistas condenados.

En todo caso, el pacto hallado con Podemos es para Sánchez un potente balón de oxígeno pendiente de los votos de ERC y PDeCAT, lo que deberá intentar arreglar el Presidente de aquí a finales del presente año.

A sabiendas Sánchez del impacto electoral a su favor que tendrá la subida del salario mínimo a 900 euros y del impuesto de patrimonio (del 1% a las fortunas de más de 10 millones) y del IRPF a quienes ganan más de 130.000 euros anuales. Y otros impuestos financieros y a las empresas tecnológicas que le permitirán más recaudación y un mayor gasto social en Pensiones (ligadas al IPC), dependencia, pobreza infantil, la educación y violencia de género entre otras mejoras sociales.

Además el pacto con Podemos y los Presupuestos sociales beneficiarán el discurso electoral del PSOE de Susana Díaz en Andalucía, aunque Podemos se atribuya la autoría de los avances sociales incorporados a las Cuentas del Estado.

Las que de aprobarse antes de final de año le darán a Sánchez un triunfo político para abordar el complejo calendario electoral de 2019 y con ello consolidar su difícil alianza con Podemos y los nacionalistas nacida de la moción de censura del pasado 1 de junio que llevó a Sánchez al poder tras la negativa de Mariano Rajoy a dimitir.

Lo que le hizo creer al PP que la que llamada ‘Alianza Frankenstein’ de Sánchez con Podemos y los nacionalistas sería inviable y acabaría sumida en un gran fracaso político lo que está por ver.

Aunque por ahora y aunque las incertidumbres presupuestarias y catalanas persisten lo que se vislumbra es la decisión de Pedro Sánchez de resistir en el poder con la intención de renovarlo en los comicios generales de 2020 o del otoño de 2019, si le cuadran las cuentas públicas y convence al PDeCAT y ERC de que le aprueben los rumbosos y electorales Presupuestos sociales que acaba de presentar.

Ingente tarea ahora complicada por el ataque frontal al Rey en Cataluña por parte de los pretendidos socios presupuestarios de Sánchez, Podemos, PDeCAT y ERC.