Ministra Delgado, ‘éxito garantizado’

La ministra de Justicia Dolores Delgado, por más que se maquille, es un zombi. Un muerto viviente de la política con asiento machista (el suyo) en un Gobierno que presume de feminista. Y con unos modales, gestos y cúmulo de descalificaciones a los adversarios políticos impropios del cargo que aún ostenta y del que acabará saliendo de muy mala manera.

Una ministra, fiscal y persona que hace y dice en privado lo contrario de lo que hace y dice en público. Y que se reúne, como hizo Delgado alegremente con un destacado miembro de ‘las cloacas’ como es el comisario Villarejo y en ese encuentro, que primero negó mintiendo, actúa de manera indigna con comentarios sobre jueces y magistrados mientras ampara los relatos de Villarejo que son presuntamente delictivos.

Y todo para concluir diciendo que ella es víctima de un chantaje contra el Gobierno y el Estado, cuando en realidad ella es solo víctima de sus actos, mentiras e indecentes comentarios en público y en privado.

Y lo que es peor su amigo, o su novio, que la reunió con Villarejo el ex juez Baltasar Garzón (condenado por escuchas ilegales) resulta que también es abogado de los compañeros comisarios de Villarejo. Y se ha sabido que la ministra actuó como fiscal en un oscuro caso de extradición en Guatemala a pesar que en principio no le correspondía y que llevaba el juez Andreu de la Audiencia Nacional, otro magistrado del clan de Garzón y Casado.

Hasta el punto que la ministra Delgado (cuyo nombramiento al frente del ministerio de Justicia propuso Garzón a Sánchez) pretendió nombrar al tal juez Andreu ni más ni menos que Secretario de Estado de Justicia. Lo que finalmente impidió el Presidente Sánchez por sugerencia del ministro de Interior, Grande Marlaska (al que Delgado había tildado de ‘maricón’) quien al parecer advirtió a Sánchez de que Andreu también podía aparecer en los audios de Villarejo.

Y Pedro Sánchez finalmente vetó el nombramiento de Andreu como también rectificó el intento de la ministra Delgado de desamparar al juez Llarena ante una burda demanda de Puigdemont en Bélgica. Y ahora empieza Sánchez a darse cuenta de que quien de verdad manda en el Ministerio de Justicia por persona interpuesta es Baltasar Garzón.

El que pretende eliminar de los procesos en curso los audios de Villarejo, en los que también se ha conocido que Garzón se reunió con Villarejo y otros comisarios amigos para preparar el caso Gürtel antes de que comenzaran las actuaciones judiciales. Como Garzón se reunió en 2009 con el entonces ministro de Justicia Bermejo (que tuvo que dimitir por ello) en una famosa cacería en Jaén donde también se maquinó el caso Gurtel. Y donde según algunas informaciones Garzón se presentó en compañía de la hoy ministra Delgado. La que, por lo que ahora se ve, está en todas las salsas.

Incluidas las de Villarejo a quien Delgado amparaba cuando el comisario presumía tener un burdel para chantajear a personajes conocidos y a los poderosos. A lo que la entonces fiscal Delgado, en vez de levantarse para ir a un juzgado de guardia a presentar la pertinente denuncia, añadió: ‘éxito garantizado’.

Pues ese es exactamente el calificativo que merece la penosa actuación de la ministra Delgado en el escaso tiempo que lleva al frente de Justicia un ‘éxito garantizado’. Lo que debería completarse con un cese fulminante y a ser posible antes de que aparezcan los audios de sus otras dos reuniones con Villarejo, si Sánchez no quiere que el enredo y el Ministerio de Justicia continúen bajo la dirección del inefable Garzón.