Junqueras y Puigdemont aumentan sus discrepancias

La crisis de unidad entre los partidos soberanistas catalanes no cesa de crecer una vez que la relación de presidente Torra con ERC se ha vuelto a romper. Esta vez tras el acuerdo hallado en la Mesa del Parlament entre ERC y PSC para impedir que Puigdemont y los otros tres procesados de JxCAT, Turull, Sánchez y Rull, desobedecieran el mandato del juez Llarena que les obliga a la suspensión de su condición de diputados y por tanto les impide votar o delegar su voto.

De haber aceptado el presidente del Parlament Roger Torrent la propuesta de JxCAT habría incurrido en el delito de desobediencia al Tribunal Supremo con riesgo de procesamiento y entrada en prisión, tal y como le ocurrió a su predecesora Carmen Forcadell que está encarcelada y pendiente de juicio.

La llamativa actuación del PSC junto a ERC se explica porque, en caso de nuevo delito de desobediencia al Supremo en el ámbito del golpe de Estado permanente que sobrevuela Cataluña, habría situado al presidente Sánchez en la obligación de movilizar a la fiscalía del Estado frente a Torrent y a la vez se habría ubicado en el umbral de una nueva aplicación del 155 en Cataluña, como se lo exigen Pablo Casado y Albert Rivera desde PP y Cs.

Lo que ahora falta por ver es qué consecuencias tiene todo esto en lo que a la estabilidad del Gobierno de Torra se refiere, porque ha perdido a cuatro de  los diputados de JxCAT y con ello la mayoría en la Cámara catalana.

Como falta por ver si, tras lo ocurrido, Torra mantiene vigente su ultimátum a Sánchez y su negativa a aprobar los Presupuestos del Estafo de 2019, una decisión que sin duda tomará Puigdemont.

Cuestión sobre la que Sánchez no se ha querido pronunciar insistiendo en que primero buscará el acuerdo de Podemos y luego el de los soberanistas catalanes a lo que de momento no renuncia. ‘Partido a partido’ dijo Sánchez utilizando las palabras del entrenador del Atlético de Madrid, Simeone.

El laberinto catalán se amplía y complica en torno al Gobierno bloqueado de Torra y regresan los rumores sobre un adelanto electoral en Cataluña. Pero lo ocurrido en los últimos días con él ultimátum de Torra a Sánchez y su público apoyo a la violencia de los CDR deja en evidencia las discrepancias profundas y sin solución entre Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, como se vio en el acuerdo de ayer de ERC con el PSC.

Una discrepancia que también aparece en el seno del PDeCAT aunque por el momento este partido, que controla Puigdemont con JxCAT, aún acata las órdenes del prófugo de Waterloo, mientras Junqueras prepara a ERC para un eventual adelanto de las elecciones en el territorio catalán.