Sánchez corteja inútilmente a Junqueras

Mientras sus emisarios colman de regalos y comodidades la celda del preso Oriol Junqueras, a quien pasean por TVE y le prometen el indulto para ver si desarticula él ultimátum de loco Torra, el presidente Sánchez anuncia con su última pose fotográfica de corredor social que por fin nos va a presentar los Presupuestos de 2019.

Los que enviará a Bruselas el próximo viernes a sabiendas que sí desborda los límites impuestos a España por la UE, siempre quedará mejor que los italianos de Salvini que se han pasado siete pueblos.

En realidad con esos Presupuestos Sánchez solo se pretende llegar a 2020 y  después de las elecciones generales Dios dirá, y el que llegue a La Moncloa que se las apañe como pueda. Pero ahora lo que se trata es de convencer a Junqueras con el señuelo del indulto para mediados de 2019 y el argumento de que si hay elecciones anticipadas y las ganara el PP los presos del golpe catalán van listos.

También la ex vicepresidenta Santamaría del caído gobierno de Rajoy puso todo su empeño y ‘encanto’ en camelar a Junqueras para evitar la ruptura y proclamación de la República catalana, pero el Polifemo de ERC la engañó. Y ahora piensa hacer lo mismo con Sánchez porque el verdadero enemigo de Junqueras es Puigdemont y su verdadero sueño es ser presidente de la Generalitat.

Pero Junqueras sabe que Torra es un payaso polichinela cuyos hilos tiene en sus manos Puigdemont y por ello teme que si pacta con Sánchez JxCAT, la CU y los CDR se lanzarán en su contra al grito de traidor (¡botifler!), que es lo que más temen los dirigentes del independentismo y lo que impidió hace un año a  Puigdemont (cuando Rufián lo llamó Nudas) adelantar las elecciones antes de declarar la República. O lo que asustó a Torra y le obligó a decir a los CDR que debían ‘apretar’ más en sus ataques y violencia callejera de los pasados días.

Y esa es la cuestión, si Junqueras pacta con Sánchez y pide que ERC le de su apoyo a los Presupuestos de 2019, Puigdemont ordenará a sus huestes que lo acusen de traidor y Torra, cumpliendo órdenes de su amo, adelantará las elecciones catalanas y ERC por enésima vez no las ganará y quedará en el tercer lugar.

De manera que a quien tiene que convencer Sánchez es a Puigdemont, pero al prófugo de Waterloo le importan un rábano las rebajas en los delitos y los indultos porque nada de eso le beneficia a él. Salvo que regrese a España y se someta a la Justicia, pero él ya eligió su condición de prófugo hasta que en diez años, como poco, prescriban sus delitos.

Y Puigdemont sabe que Junqueras le odia por fugarse y dejar a todos los demás en prisión. Y no va a consentir que ERC pacte con Sánchez y si lo hiciera su fiel Torra llamaría traidor al Polifemo y provocaría un adelanto electoral que Inés Arrimadas volvería a ganar.