Susana Díaz quiere elecciones

La presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz estuvo inmersa en la conspiración de la vieja guardia del PSOE (con González y Rubalcaba) que el 1 de octubre de 2016 derribó a Pedro Sánchez de la secretaría general, tras sus derrotas en las elecciones generales de 2015 y 2016. Pero Sánchez se rehizo, derrotó a Díaz en las primarias del PSOE de 2017, regresó a la secretaría general y alcanzó la presidencia del Gobierno con la moción de censura contra Rajoy y sin ganar unas elecciones. 

Pero la tensión entre Sánchez y Díaz (la que dijo en el debate de primarias aquello de: ‘Pedro, el problema eres tú’) se mantiene viva en el PSOE. Por eso la presidenta andaluza quiere adelantar sus elecciones autonómicas en el Sur para celebrarlas el próximo día 2 de diciembre, distanciándose así de Sánchez y convencida de que las volverá a ganar en el que es el ‘cuartel de invierno’ del PSOE’. Y de la guardia pretoriana personal con la que Susana Díaz espera alcanzar algún día la dirección del PSOE y también el liderazgo de la izquierda en España para gobernar el país.

Por todo ello la presidenta andaluza Susana Díaz quiere un tercer mandato al frente del Gobierno andaluz y para ello prepara la inmediata convocatoria de las elecciones autonómicas de Andalucía. Las que, de volverlas a ganar el PSOE, supondrá la presencia de los socialistas en el poder andaluz desde 1982, es decir 40 años en 11 legislaturas. Lo que sí dominan la duodécima, podrá permitir a los socialistas alcanzar los 44 años en la presidencia de la Junta de Andalucía. 

Algo que solo se explica en base al llamado ‘Régimen andaluz’, político y clientelar que se mantiene con un exhaustivo control de la administración autonómica y con la folklórica, costosa e influyente televisión andaluza  (Canal Sur), que les garantiza el triunfo electoral. Pero no el crecimiento y la ausencia del paro porque Andalucía figura entre las regiones más pobres y menos desarrolladas de Europa. 

Y con una vida democrática de escasa calidad como lo demuestra el hecho de que en 40 años nunca se ha producido la alternancia en el poder. Solo en 2012 Javier Arenas logró derrotar el PSOE en votos pero no pudo gobernar tras la alianza de los socialistas con Izquierda Unida. Y ahora en esta última legislatura tras el pacto parlamentario que Díaz articuló con Juan Marín, el representante andaluz de Cs. Un pacto que Albert Rivera utilizó para poder justificar acuerdos de Cs con el PP como el de la Comunidad de Madrid. 

Ahora Díaz y Marin han escenificado teatralmente la ruptura del pacto de gobernabilidad andaluz porque a los dos les interesaba el adelanto electoral. A Rivera para intentar derrotar al PP andaluz de Pablo Casado en el Sur y a Díaz para evitar la sentencia de los ERE (donde están procesados los ex presidentes andaluces Chávez y Griñán) que llegará en enero o febrero. Y también para quedar Susana Díaz fuera del control de Pedro Sánchez con quien mantiene una importante discrepancia sobre el rumbo ideológico del PSOE, el modelo territorial de España y especialmente sobre el problema catalán.