A los aliados de Sánchez se les ‘acaba la paciencia’

El referéndum secesionista del 1-O en Cataluña que ahora cumple un año además de ilegal fue fraudulento y sin garantías democráticas. Y de nada les sirvió a los dirigentes nacionalistas catalanes porque ni el 1-O ni la posterior declaración de la independencia del 27-O en el Parlament les ha reportado victoria alguna.

Más bien al contrario han fracasado en todos sus propósitos, la República catalana no existe, Europa les ha dado la espalda, miles de empresas han huido de Cataluña y los dirigentes de ‘procés’ están en prisión o huidos de la Justicia. Y por si algo les faltara aumentan las discrepancias políticas y personales entre Junqueras y Puigdemont y entre la CUP y la Generalitat.

Sin embargo si hay algo en lo que han mejorado los independentistas: su relación con el Gobierno de España por la debilidad del presidente Sánchez al que PDeCAT y ERC ayudaron en la moción de censura contra Rajoy para llevarlo a La Moncloa y sacarle concesiones políticas y económicas bajo la permanente amenaza de expulsarlo del poder.

Un burdo chantaje político al frágil Gobierno de Sánchez con sus solos 84 diputados al que se suman los dirigentes del PNV con insaciables demandas a Sánchez al que le advierten, como lo hizo ayer Ortuzar, diciéndole que ‘la paciencia se acaba’.

Que es lo mismo que dice el soberanismo catalán pidiendo que pase de las palabras a los hechos (es decir que libere a los presos golpistas), y lo que le transmite Podemos cuando le exigen a Sánchez el cese de los ministros de Justicia, Dolores Delgado, y de Ciencia y Tecnología, Pedro Duque.

A los aliados de Sánchez se les agota la paciencia, aunque en el caso de los soberanistas catalanes eso no les va a servir para nada porque fracasaron en todo lo que pretendían. Solo les queda el consuelo -penoso para España- de ver como desde el Gobierno de Sánchez varios de sus ministros agreden a la Justicia pidiendo la libertad de los golpistas procesados y encarcelados, como hacen Podemos (con Anguita incluido), PDeCAT, ERC y el PNV.

En el origen del proceso judicial en marcha contra el golpismo está el 1-O que el Gobierno de Rajoy prometió que no se iba a celebrar (como lo había prometido lo mismo contra la Consulta del 9-N). Pero Rajoy no impidió el referéndum por la incapacidad de su vicepresidenta Sáenz de Santamaría, la errática actuación de las Fuerzas de Seguridad y la traición de los Mossos. Pero al final los golpistas se toparon con la Ley y la Justicia y ahí están y van a seguir para acabar condenados y presos. Salvo que Quim Torra, como ya lo ha insinuado les abra las puertas de las cárceles catalanas, lo que nadie debe descartar.