Sánchez, las pensiones y Villarejo

El escándalo de la ministra de Justicia Dolores Delgado ha puesto al Gobierno en una muy difícil situación y puede que ello haya favorecido el acuerdo habido en el Pacto de Toledo para actualizar las pensiones al nivel del IPC porque el Presidente Sánchez necesitaba con urgencia una buena noticia que ofrecer. Y el acuerdo sobre las pensiones a buen seguro lo es.

Pero una cosa no quita la otra y el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha tenido que hablar de su ministra de Justicia y ha declarado desde Nueva York, donde lleva varios días de asueto antes de intervenir en la Asamblea General de la ONU, que a su Gobierno no le ‘marca la agenda un corrupto que está en la cárcel’ en clara alusión al comisario Villarejo y la difusión de grabaciones que han dejado en evidencia a la ministra de Justicia Dolores Delgado.

La que en todo caso ha mentido varias veces y ha perdido los nervios de manera sorprendente cuando se descubrió que llamó ‘maricón’ al ministro de Interior Grande Marlaska y ‘nenaza’ a otro magistrado e hizo alarde de su machismo proverbial al decir ‘prefiero un Tribunal de tíos en vez de uno de tías’. Y a no perder de vista sus comentarios acusando a varios magistrados y fiscales de cortejar a menores de edad en un viaje a Cartagena de Indias.

Allá Sánchez si insiste en mantener en el cargo a Delgado pero la ministra está muy tocada y ha demostrado  que su relación con ese ‘corrupto’ de Villarejo, o ‘tipejo’ como le llama Pablo Iglesias, es de mucha cordialidad sin duda inducida por su compañero Baltasar Garzón que salió en su defensa.

Y ya veremos qué dicen Sánchez, Delgado y Garzón si aparecen nuevas grabaciones de la ministra con Villarejo porque hasta ahora solo sabemos las de una comida pero según la tardía confesión de Delgado hubo otros dos encuentros más. Y muy cierta es la condición de Villarejo de chantajista y corrupto pero hay personas públicas de comportamientos intachables a las que Villarejo ni nadie puede chantajear.

Sánchez desprecia los chantajes de Villarejo e impulsa la revalorización de las pensiones al nivel del IPC y en eso hace muy bien. Entre otras cosas porque es una exigencia de Podemos para mantenerle en el poder. De igual manera que acepta las presiones de los nacionalistas vascos y catalanes pagando con dinero público más de 300 millones de euros y quita de deuda del cupo vasco, o regalando ahora casi 1.500 millones de euros a la deuda catalana (Susana Díaz brama desde Andalucía), mientras insinúa la salida de la cárcel de los presos preventivos golpistas catalanes o les anuncia un futuro indulto.

Todos estos ‘regalos’ y los pronunciamientos del Gobierno en favor de los golpistas catalanes son respuestas amables a un chantaje político y al pago con dinero público de votos en el Congreso amén del penoso abandono de la soberanía nacional para garantizarse Sánchez su permanencia en el poder hasta 2020.

Naturalmente para Sánchez los burdos chantajes de los corruptos de las cloacas son inaceptables y los que le llegan del golpismo catalán, Podemos o del nacionalismo vasco son harina de otro costal. Aunque en alguno de ellos esté de por medio la unidad de España y la independencia y dignidad de la Justicia que la ministra Dolores Delgado ha dejado a la intemperie con su indigno comportamiento político y personal. Y eso es tan evidente y tan sencillo -como dice Villarejo en la famosa grabación- ‘como el mecanismo del chupete’. De manera que la ministra se tiene que marchar.