Casado y Rivera en coalición

La eliminación -a propuesta de la fiscalía del Tribunal Supremo- de los serios problemas judiciales que el líder del PP Pablo Casado tenía planteados ante el alto Tribunal relanza la imagen de este joven político conservador y abre oportunidades de su partido para recuperar el terreno electoral perdido (casi 10 puntos) en favor de Albert Rivera y Cs. 

Dos políticos, Casado y Rivera, que se disputan el voto joven y profesional del centro y la derecha española y que están llamados a entenderse y puede que incluso a pactar una gran coalición electoral.

Sobre todo si llegará el caso que Sánchez, acuciado por sus problemas de inestabilidad parlamentaria, decidiera hacer serias y graves concesiones al soberanismo catalán de Junqueras y Puigdemont. Como las que, días atrás, revelaba el consejero catalán Ernest Maragall (el hoy candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona) afirmando que la ministra Meritxell Batet le dijo que Sánchez podría movilizar a la fiscalía del Estado para rebajar la petición de delitos y penas a los procesados por el golpe catalán. 

Nada es imposible en política y puede que la candidatura de Manuel Vals a la alcaldía de Barcelona se convierta en un ensayo general de una coalición electoral entre Cs y PP si ambos partidos deciden apoyar el político galo en su estreno en la arena catalana del ruedo Ibérico y español. 

Y no hay que hacer un gran esfuerzo de imaginación para pensar, ante unas elecciones generales y frente a la alianza -llamada Frankenstein- del PSOE con Podemos, PNV, PDeCAT y ERC, en una gran coalición electoral de PP y Cs, por ejemplo presidida por la candidatura de Inés Arrimadas (es la mejor de todos ellos) a la presidencia del Gobierno de España. 

Sabemos que Casado (aún más verde e inexperto) y Rivera son dos gallos en un mismo corral o espacio electoral del centro derecha pero está claro que en política (sobre todo territorial y catalana) y en la economía es mucho más lo que les une de lo que les separa. 

De ahí que, con el tiempo y a la vista del calendario electoral que se avecina, habrá que seguir muy de cerca la relación de Casado y Rivera a los que ya desde el PSOE y desde el soberanismo se los señala como una ‘pareja de hecho’, lo que algún día podría ser una realidad. Sobre todo si es Arrimadas quien lidera esa oferta electoral.