González y Aznar hablan de la Constitución y Cataluña

En el marco de una serie de actos organizados por el Grupo Prisa para conmemorar los 40 años de la Constitución, los ex presidentes del Gobierno Felipe González y José María Aznar han celebrado un cordial e interesante debate poniendo en valor el éxito y la trascendencia de la Constitución de 1978 -a ‘la que le faltó un ‘relato épico’, coincidieron los dos-  y exponiendo ambos sus ideas sobre una posible reforma de la Constitución, a la luz del momento actual internacional y español, ahí incluido el desafío catalán.

Un debate sobre la vigente crisis catalana en el que faltó, por parte de los ex presidentes y la moderadora y directora de El País, Sol Gallego, una explicación sobre cómo se ha llegado en España a la crisis catalana y qué responsabilidades tuvieron ellos dos, González y Aznar, por las concesiones de soberanía que hicieron a los Gobiernos de Jordi Pujol.  Sobre todo el ex presidente Zapatero por la reforma inconstitucional del Estatuto Catalán y su lamentable afirmación de ‘la nación española es discutida y discutible’.

Sobre Cataluña Felipe González pidió un debate franco y abierto por mas que acabó diciendo que, ante la intransigencia de los secesionistas que se niegan a dialogar en serio, los actuales gobernantes catalanes ‘están más cerca de perder autonomía que de ganar independencia´.

Por su parte José María Aznar insistió en que actualmente estamos ante un golpe de Estado en Cataluña y que hay que recomponer el orden constitucional y el imperio de la ley, como condición previa a cualquier diálogo dentro de la legalidad.

Motivos por los que Aznar consideraba que este no era el momento para plantearse una reforma constitucional, aunque se declaró abierto a lo que llamo posibles ‘reformas estratégicas’ relativas a los cambios del mundo moderno (dijo que ‘el orden liberal’ había colapsado’) y la evolución de la sociedad española.

Más proclive a la reforma constitucional lo fue González, incluso en el momento actual insistiendo en abrir un gran debate sobre la crisis de Cataluña, ‘pero no a ras de suelo’, para clarificar la situación, aunque también suscribió la idea previa de la ‘lealtad constitucional’ y afirmó que ‘no es lo mismo descentralizar que centrifugar’ el Estado.

Quizás si la cordialidad y buen entendimiento que apreciamos ayer en el debate de los dos ex presidentes hubiera imperado durante los que fueron últimos años en el Gobierno de González y los primeros años de Aznar, el inicio de esa centrifugación del Estado que ahora sufrimos y que puso en marcha Pujol (con la inmersión lingüística y el control de otras competencias del Estado) se habría podido evitar. Bastaba que el PSOE y el PP hubieran renunciado a aceptar apoyos de nacionalistas para gobernar.