El Presidente y el líder de la Oposición en entredicho

En la Unión Europea y en principales despachos del poder económico español se dice con preocupación: ‘España necesita estabilidad política, un Gobierno fuerte y una alternativa de Oposición’. En suma el regreso al bipartidismo y la alternancia en el poder que marcaron los últimos años de la Transición. Los que en últimas elecciones se vio sorprendido con la irrupción en la escena española de nuevos partidos, Podemos y  Ciudadanos que, por lo que anuncian los sondeos pre electorales, ‘han venido para quedarse’.

Por todo ello y en aras de la necesaria estabilidad política española causa preocupación que, al hilo de las recientes dimisiones de la ex presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, y la ex ministra de Sanidad, Carmen Montón por irregularidades en sus respectivos másteres de la Universidad Rey Juan Carlos, esta epidemia de ‘currículum falseados’ pueda alcanzar al Presidente del Gobierno y al líder de la Oposición.

El presidente Pedro Sánchez está en entredicho por causa de su tesis doctoral, ahora en investigación mediática y universitaria, y el líder de la Oposición y presidente del PP, Pablo Casado, se encuentra en una situación parecida por causa del máster que ahora investiga el Tribunal Supremo. Y grave sería que, si se demuestran ‘irregularidades’ (y no digamos si hay delitos), en ambos casos estos políticos se atrincheren en sus cargos sin asumir dimitiendo sus responsabilidades.

Sobre todo porque estamos en un tiempo difícil donde: la estabilidad parlamentaria del Gobierno está pillada con alfileres (Pablo Iglesias vigila a Sánchez para relanzar electoralmente a Podemos); el desafío catalán permanece activo (con disputas entre Junqueras y Puigdemont e incluso dentro del PDeCAT); y cuando la economía española ofrece síntomas de desaceleración, tanto nacional como europea (los datos de Francia son preocupantes) ahí incluido el impacto inevitable del Brexit.

Cuestión esta última de la desaceleración económica española que niega, temeraria, la ministra de Economía, Nadia Calviño, al afirmar sin fundamento que España no sufre una desaceleración en su economía. Un optimismo voluntario que nos recuerda a Pedro Solbes, cuando el expresidente Zapatero negaba la existencia de la gran crisis financiera internacional, que arrancó ahora hace diez años en USA con el estallido de Lehman Brothers.

Sobre el cielo español se está dibujando una triple tormenta política, institucional y económica que ojalá quede en dibujo y no derive en un vendaval, como el que podría dañar de manera importante al PSOE y al PP, los primeros partidos del Gobierno y la Oposición. Aunque en este país los gobernantes suelen decir que ‘nunca pasa nada y el tiempo lo arregla todo’. No fue el caso en la crisis financiera de 2008, ni lo fue en Cataluña, ni en la Presidencia derrocada de Mariano Rajoy.