Cansancio de Diada y palabras de Borrell

La Diada catalana de ayer pasó sin pena ni gloria con apenas medio millón de manifestantes del total de 7,5 millones de habitantes catalanes y de los dos millones de los votantes pro independentistas que el 21 de diciembre apoyaron candidaturas soberanistas en el momento más álgido del ‘procés’.

El que siguió a la declaración de la independencia el 27 de septiembre de 2017, al discurso del Rey Felipe VI el 3 de octubre y a la destitución, el 27 de octubre, del president Puigdemont y su Gobierno por el Presidente Mariano Rajoy en aplicación del 155 de la Constitución, disolviendo el Parlament y convocando las elecciones del 21-D.

Desde entonces han pasado muchas cosas y entre ellas la fuga cobarde de Puigdemont que tras declarar la independencia salió corriendo con algunos de sus colaboradores, mientras el resto de su equipo era investigado por la Justicia, luego procesado y mientras tanto encarcelado por evidente riesgo de fuga y la gravedad de los delitos (rebelión entre otros) que se les imputan.

Y no por capricho de los jueces y fiscales y menos aún por indicación de los gobernantes españoles. Planificar y llevar a cabo un golpe de Estado contra el orden constitucional es de la mayor gravedad y no caben concesiones y menos aún riesgo de fugas que se mofan de la Ley y del Estado como las de Rovira y Puigdemont.

De ahí la poco afortunada declaración del ministro Borrell al decir que a él ‘personalmente’ le gustaría que los presos golpistas no estuvieran en prisión preventiva. Siendo miembro del Gobierno cualquier declaración ‘personal’ tiene, sin duda, alcance y lectura política y ese ha sido su error.

Máxime el día después de que el Poder Judicial reafirmara sin ambages su inflexible posición contra el golpismo, y en plena fiesta de la Diada. Donde los dirigentes soberanistas se apresuraron a pedir al Gobierno de Sánchez, como era de esperar, que la fiscalía del Estado solicite la libertad provisional con vigilancia para los golpistas hoy encarcelados y a la espera de juicio, lo que resulta imposible de imaginar.

Dicho esto tenemos que subrayar que la posición constitucional española del ministro Josep Borrell está fuera de toda duda. Y en su trayectoria más reciente figuran libros, discursos y actitudes ejemplares en la lucha política contra las mentiras, disparates y delitos de los golpistas catalanes.

En todo caso, en la Diada de ayer se aprecia un cierto cansancio político de las huestes soberanistas que pierden capacidad de convocatoria porque los ciudadanos de Cataluña están cansados del procés, del fracaso del golpe de Estado y de la ausencia de un gobierno eficaz que atienda los problemas reales de Cataluña y se aparte de ese caminar hacia ninguna parte. El que por otra parte rompe la convivencia y daña la economía y el empleo catalán.