El Papa Francisco sigue sin decir la verdad

Dice el Papa Francisco en Dublín que la Iglesia ‘reconoce su fracaso’ por los repugnantes abusos a menores. Y eso es todo porque el Papa habla y habla, como buen argentino, y no hace nada como perseguir a los pederastas que seguramente aún encubre la Iglesia, ni anuncia el fin del celibato o la revisión de la demencial doctrina de la Iglesia sobre las relaciones sexuales.

Los crímenes de la pederastia en la Iglesia Católica persiguen por doquier al Papa Francisco y ahora estallan en la católica Irlanda donde la epidemia del abuso sexual de los menores por sacerdotes católicos causó estragos en los últimos años, como también ha ocurrido en Pensilvania, Boston o en otros muchos lugares del mundo.

Pero el Pontífice sigue huyendo de la verdad y no hace nada para acabar con estas bandas criminales de pederastas con las que el Vaticano colaboró encubriendo sus crímenes y amparando a los pederastas, en lugar de acudir a la Justicia y denunciarlos ante la Ley.

Y casos se dieron de sacerdotes pederastas que llegaron a ser obispos y cardenales, como ocurrió con el exarzobispo de Washington Theodore McCarrick que fue obligado a renunciar al cargo el pasado mes de julio, al conocerse que también había abusado de los menores.

No nos vamos a cansar de denunciar estos crímenes y la respuesta timorata y sólo verbal del Vaticano. Y animamos a las familias de las víctimas y a las autoridades de los países afectados a llevar a los tribunales a los pederastas y a los superiores que los encubrieron y hasta el mismísimo Estado Vaticano.

Si esto no se hace y si la Iglesia no hace cambios (fin del celibato) y decide denunciar a los pederastas los crímenes seguirán y las públicas excusas del Papa y de sus obispos, unidas a su pasividad acabarán provocando una ola de indignación internacional contra la Iglesia Católica.

Y si alguien en el Vaticano pensó que encubriendo la pederastia se salvaba el prestigio de la Iglesia a costa de masacrar a los menores ahora ocurre lo contrario: el encubrimiento implica a la Iglesia y al Vaticano en los crímenes y hunde el prestigio de la institución. De manera que o cambian o se hundirán, porque los abusos y las denuncias seguirán.