El fantasma de Franco envenena a Casado y Rivera

La apología del franquismo, que se está produciendo en sectores políticos conservadores de la sociedad española y en debates provocadores en los medios de comunicación y en altos mandos del Ejército que están en la reserva, son hechos visibles que justifican, como ‘urgente necesidad’, que el Gobierno de Pedro Sánchez apruebe este viernes en el Consejo de Ministros un Real Decreto Ley para exhumar de los restos de Franco y su traslado de la Basílica del Valle de los Caídos a un panteón familiar.

De manera que este resurgir del franquismo, liderado por su muy pintoresca familia, Luís Alfonso de Borbón, Carmencita Franco y Francis Franco, es de por sí motivo más que suficiente para justificar un Real Decreto Ley que es potestad del poder Ejecutivo y que deberá ser refrendado por la mayoría del Congreso de los Diputados y luego refrendado por el Rey Felipe VI.

Lo que ocurrirá en un debate donde Pablo Casado anunciará un recurso de inconstitucionalidad contra el citado Decreto, confirmando así su devoción franquista y la de su partido el PP. No en vano el fundador del PP fue un ex ministro de Franco, Manuel Fraga, y conocido es el pasado franquista (en su juventud) del ídolo de Casado, José María Aznar.

Pero si esta actitud del PP y de su nuevo líder nos parece un claro error peor aún resulta que Albert Rivera y Ciudadanos anuncien su abstención durante la tramitación del Real Decreto Ley en el Congreso, colocándose así del lado del franquismo y del PP, porque en este debate de la dictadura franquista no cabe la menor ambigüedad.

Y estamos seguros que muchos dirigentes, votantes y electores de Cs van a lamentar la decisión de Rivera y que ello tendrá consecuencias para él, por los muchos errores cometidos en las últimas semanas como: su apoyo con el PNV de los Presupuestos de 2018 en vez de exigir elecciones; y durante la moción de censura a Rajoy al votar Cs con el PP. Lo que ya hizo a Cs hizo perder el liderazgo en las encuestas.

Y lo que prueba que el giro a la derecha de Cs lo está sacando del centro de la política, máxime si ahora se confirma su pretendida ambigüedad en este póstumo debate franquista, que es político y nada jurídico como pretende Rivera, y que situará a Cs en la frontera de la Democracia que tanto dice respetar.

Con el franquismo no se juega y a la vista está el por qué, una vez que lo que parecía una apología del dictador limitada y nostálgica se ha convertido en un pulso del fantasma de Franco al Gobierno democrático de España con el apoyo directo e indirecto respectivamente de PP y Cs, los dos principales partidos de la Oposición. Y todavía falta por saber lo que hará ERC.