El Rey, la Nación, Sánchez y Torra

Cuando Pedro Sánchez despierte de la sienta en Doñana deberá reflexionar sobre la confusión que adorna su idea de España y lo que él entiende como la nación española porque mucho nos tememos que el Presidente ha caído como su predecesor Zapatero (‘la nación española es discutida y discutible’, vino a decir ZP) en el síndrome de la sumisión catalana como ya lo vimos al hablar de la ‘España plurinacional’. 

Y qué decir de sus afirmaciones de ‘nosotros no tenemos un concepto nacionalista del término nación’ o cuando pregunta si ‘¿en España solo se puede ser español?’ Pues como nacionalidad de nuestros ciudadanos por supuesto que sí. Y esa es la realidad constitucional y luego cada cual puede decir y sentirse lo que le dé la gana, pero su DNI y pasaporte lo dicen muy claro: son españoles. Y lo confirma la Constitución donde se incluyen los términos de regiones y nacionalidades como una sub división territorial. 

El problema de Sánchez y de Zapatero está en el PSC, que por más que se camufle es un partido nacionalista que acabará aliándose con soberanistas y del que el PSOE debería separarse para presentar en Cataluña sus siglas, lo que tarde o temprano ocurrirá. 

Pero mientras Sánchez aclara sus ideas sobre España y Cataluña que no olvide el Presidente del Gobierno que el Rey Felipe VI es el jefe del Estado español (y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas) y por lo tanto no puede ser públicamente despreciado por ninguna autoridad regional, como ya ha ocurrido con Quim Torra en Tarragona y Gerona, ante las narices del propio Sánchez que sigue jugando con la palabra ‘diálogo’, lo que es una temeridad cuando los interlocutores son sencillamente pro golpistas.

Y decimos esto como aviso ante la próxima presencia del Rey en los actos conmemorativos de los atentados terroristas del pasado año en Cambrils y Barcelona, no vaya a ser que a Sánchez esa cita se le vaya de las manos y tengamos algún incidente de mayor consideración. 

Por último conviene recordar que el vigente problema catalán no es solo un problema político como pregonan Sánchez y Torra porque ante todo es un problema democrático y más aún de legalidad. Y estos soberanistas no son demócratas ni respetan la legalidad. Y nos resulta sorprendente escuchar a Torra, que es un fascista confeso como lo dijo Sánchez meses atrás, hablar de ataques fascistas al nacionalismo catalán.