Sánchez y Casado de la inestabilidad al bipartidismo

La inestabilidad política con riesgo de adelanto electoral, por causa de la debilidad parlamentaria del Gobierno de Sánchez y la constante amenaza de sus socios extremos y soberanistas, unido al resurgir de Puigdemont (el juez Llarena debió meterlo en prisión aunque sólo fuera por malversación) y al jaque del comisario Villarejo a la monarquía, ofrecen un panorama un tanto inestable y desalentador. 

Aunque la economía va bien y el empleo mejora sin cesar lo que sin duda adorna la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa y de Pablo Casado al liderazgo del PP, abriendo ambos un nuevo mapa político en España y confirmando, sobre todo con el ascenso de Casado, un cambio generacional en el PP tras la salida más que incompresible de Rajoy del poder. 

Lo que debería permitir un mayor y mas fácil entendimiento y diálogo entre estos dos líderes y también con Albert Rivera de cara a lo que es esencial en España, el llamado frente constitucional donde PSOE, PP y Cs suman un total de 250 escaños de los 350 del Congreso de los Diputados.

Precisamente la unidad de los partidos constitucionalistas frente al desafío rupturista catalán es hoy día pieza fundamental del entramado de la política española en la que el ministro Josep Borrell desempeña, en el Gobierno de Sánchez, el papel de guardián de la unidad territorial y constitucional de la España actual.

De igual manera sería necesario un pacto por el crecimiento económico, el empleo y la mejora de las pensiones aunque en estas cuestiones está claro que las posibilidades de acuerdo son mucho mas difíciles. Porque, a partir del otoño, entramos en situación de permanente pre campaña electoral. 

En todo caso la llegada de Sánchez al poder ha confirmado su control en el PSOE y la ‘rendición’ de su adversaria interior Susana Díaz ante su líder que a la vez se ha convertido en el Presidente del Gobierno y que el pasado martes recibió como tal en la Moncloa a la presidenta andaluza. La misma que un año atrás y en el debate de primarias del PSOE le dijo a Sánchez: ‘el problema, Pedro, eres tú’.

La presencia de Sánchez en Moncloa también constituye un problema para Podemos que cae en las encuestas en el beneficio del PSOE, una vez que Sánchez hizo un ‘Gobierno de ministras’ y ha puesto en marcha muchas iniciativas progresistas y electoralistas que abanderaba Podemos. Partido este que empieza a quedarse sin un sitio destacado en la izquierda, con serios problemas en Andalucía, y que ha decidido levantar (aunque por ahora con tibieza) la bandera de la Republica como elemento diferencial frente al PSOE.

En el PP también se ha procedido a un vuelco político de gran envergadura con la misteriosa salida de Mariano Rajoy del poder y la derrota de su adjunta Soraya Sáenz de Santamaría en el Congreso del PP. Con lo que los restos del ‘marianismo’ y de su vieja guardia (Arenas, Arriola y Montoro) parecen borrados del mapa del PP aunque algunos de ellos de un segundo nivel fueron recuperados por Casado que derrotó a Santamaría con un firme discurso conservador.

El regreso de José María Aznar a la sede nacional del PP en Madrid para entrevistarse con Casado fue toda una señal del cambio profundo que se espera en este partido. En el que en un principio muchos pronostican un giro hacia la derecha, que es lo que les interesaría a Cs para mantenerse en el centro. Pero la ausencia de Rajoy del cartel electoral y la presencia de Casado va a significar una recuperación del voto del PP que se fue a Cs, partido donde Albert Rivera vive en el desconcierto más absoluto desde la llegada de Sánchez al poder.

Así las cosas las cuestiones  centrales del próximo otoño son: el posible adelanto electoral de las elecciones andaluzas e incluso generales; más tensiones en la Diada catalana, la inestabilidad del Gobierno de Sánchez ante las amenazas de Puigdemont; el debate sobre empleo, crecimiento y pensiones; y por supuesto la intensa agenda judicial de la corrupción y la  apertura del juicio oral a los procesados en el golpe de Estado catalán. Y todo ello sin perder de vista el jaque de Villarejo a la monarquía.

Cuestiones de siempre y novedades de los últimos meses pero con cambio de líderes en los dos primeros partidos del país que pretenden recuperar el bipartidismo de la transición si es que las urnas confirman esa tendencia que empieza a asomar en las últimas encuestas donde todavía Cs aparecía en el primer lugar. Lo que ya veremos si dura en los sondeos electorales del otoño que nos dirán si eso sigue así o si, por el contrario, el bipartidismo ha recuperado impulso con Sánchez en Moncloa y con Casado como el líder del PP y de la Oposición.