La inmigración se desborda por la ‘llamada’ de Sánchez

Más de 600 inmigrantes, que además agredieron con gases y cal viva a los agentes españoles, saltaron ayer la valla de Ceuta. Y un sin fin de pateras procedentes de Marruecos están inundando las cosas del sur del país con un río incesante de inmigrantes lo que empieza a desatar la alarma política y social como lo han denunciado las autoridades de Almería denunciando que carecen medios y locales para atender esta avalancha.

La que tiene su origen en la pomposa y exhibicionista recepción que el Gobierno Sánchez y autoridades de Valencia dieron a los inmigrantes del buque Aquarius. Y en el grave error de Sánchez de no iniciar, como era la tradición y casi la obligación, su primera visita internacional al Reino de Marruecos lo que habrá sido considerado una afrenta por el monarca alauita Mohamed VI.

Y todo ello a pesar que el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, se apresuró a viajar a Rabat para paliar este grave error. Pero a la vista está que Marruecos está enfadado con Sánchez, y por ello deja salir de sus playas a decenas y decenas de pateras de mafias de la inmigración creando en nuestro país un gravísimo problema como el de Italia.

Hay cuestiones en España con las que un presidente del Gobierno no puede jugar ni abordar a la ligera, como lo ha hecho Sánchez, y entre ellas están, por nuestra ubicación geográfica e Historia, el problema de la inmigración y la relación con Marruecos.

Y Sánchez, con desconocimiento político y oportunismo izquierdista, se equivocó con su claro llamamiento a toda la inmigración subsahariana. Y en ello colaboró ese nuevo aficionado a la política que es ministro de Interior, Grande Marlaska, quien anunció a bombo y platillo la retirada de ‘concertinas’ (alambradas cortantes) de las vallas de Ceuta y Melilla, ciudades que reivindica Marruecos como una parte de su territorio, lo que no hay que olvidar.

Provocado el incendio migratorio por Sánchez y sus colaboradores a ver ahora quién y cómo lo apagan. Para ello el Presidente deberá pedir con urgencia un encuentro con el rey Mohamed VI, y solicitar en esta crisis tanto la intervención del rey Felipe VI como la del presidente de Francia, Emmanuel Macron (que ayer estaba de visita en España) así como la ayuda de la UE, que hace poco renovó su acuerdo de pesca con Marruecos incluyendo importantes ayudas financieras al reino alauita.

El exhibicionismo imprudente de Sánchez en el debate de inmigración y su improvisación diplomática nos ha conducido a esta situación, y con ello -si la riada de pateras continúa- puede que Sánchez no logre el rédito electoral que buscó, sino todo lo contrario, porque el problema de la inmigración suele desbordar las fronteras ideológicas con suma facilidad.