Puigdemont se topa con Borrell: ‘primero la unidad de España’

Pedro Sánchez puede disolver las Cortes para convocar elecciones de dos maneras: tomando la iniciativa antes del veto de Puigdemont y explicando a los españoles que lo hace para defender la unidad de España; o cuando el bloqueo de Puigdemont (a través de los diputados de PDeCAT) a la acción de Gobierno le obligue al adelanto electoral.

Pero esto último sería un error. Sánchez debe anticiparse a Puigdemont y a su maquiavélico chantaje a fuego lento y en progresión, porque además ya sabe que su diálogo de sordos con Torra acabará mal, como mejor lo sabe su ministro de Exteriores Josep Borrell que a buen seguro lo comprobó en fecha reciente después de reunirse con Ernest Maragall.

Está claro que Sánchez quiere seguir en Moncloa y ganar tiempo jugando al escondite con Puigdemont, pero el prófugo catalán se ha topado con Borrell y está claro que con él no tiene nada que hacer.

Anunciábamos ayer en estas páginas el posible adelanto de las elecciones generales para el próximo otoño si el PDeCAT, ahora en las manos de Carles Puigdemont, le retira su apoyo parlamentario al Gobierno de Pedro Sánchez. Pues bien la portavoz del Ejecutivo socialista Isabel Celaá confirmó nuestro pronóstico al decir sobre el posible adelanto electoral que ‘nadie va a resistir más de lo necesario’.

Por su parte la portavoz de Puigdemont Elsa Artadi declaraba que PDeCAT favorecerá la estabilidad del Gobierno de Sánchez si se avanza hacia una ‘solución política’ del problema catalán. Lo que todos han interpretado como una alusión a la autodeterminación porque el problema catalán es ante todo un problema de legalidad.

Y así y aunque en Moncloa se han querido enfriar las expectativas de un adelanto electoral desde el Gobierno el ministro de Exteriores, Josep Borrell, buen conocedor del disparate soberanista y celoso guardián de la soberanía nacional ha dejado muy clara la posición del Ejecutivo diciendo: ‘nada más importante para un Estado que su integridad territorial. La duración de una legislatura no se puede poner en el plantillo de la balanza frente a la pérdida de la integridad territorial de un Estado’. ¡Hasta ahí podíamos llegar!’.

Borrell añade, y eso es cierto, que los nacionalistas que votaron a favor de la moción de censura lo hicieron contra Rajoy y no a favor de Sánchez. Pero lo que no puede hacer este Gobierno es estar pendiente de la última cabriola u ocurrencia de Puigdemont. De manera que Sánchez debe despejar cuál es la decisión última de Puigdemont (y no la de Torra) sobre la legislatura. Y si no tiene respuesta clara del delincuente prófugo pues ya sabe Sánchez lo que tiene que hacer: buscar sin demora una fecha electoral y luego disolver las Cortes y anunciar el día de la votación nacional.