Sánchez en el alero, ¿adelanto electoral?

Quim Torra y Marta Pascal le dieron a Pedro Sánchez desde el PDeCAT sus ocho votos del Congreso para derribar a Mariano Rajoy y llegar a Moncloa pero ahora, y una vez que Carles Puigdemont le ha ganado al juez Llarena la batalla judicial de la extradición en Alemania, el prófugo Puigdemont, que se veía en la cárcel de Estremera ha tomado el mando del PDeCAT, ha cesado a Marta Pascual y ha decidido dinamitar todos los puentes que Quim Torra abrió con un temerario Pedro Sánchez.

El que consintió los desprecios de Torra al Rey Felipe VI en Tarragona y en Gerona y el que, tras acercar a los presos golpistas a Cataluña y ofrecer a la Generalitat mejoras económicas, quita de deuda e infraestructuras, creyó que su estrategia de diálogo -como aquella Operación Diálogo que Soraya Sáenz de Santamaría llevó a Barcelona donde le tomaron el pelo- con Torra (al que había llamado fascista) llegaría a buen puerto.

Sánchez no sabe mucho de política nacional ni internacional pero en lo de Cataluña se ha equivocado completamente porque Puigdemont no tiene salida, es mucho mejor estratega y lleva la iniciativa porque además tiene la llave del Congreso de los Diputados y del Parlament.

Y ahora tiene claro que necesita provocar la mayor inestabilidad posible en el Estado español para jalear sus demandas dentro y fuera de España, tener el control del nacionalismo soberanista y jugar con Sánchez hasta llevarlo a la imparable convocaría de elecciones generales anticipadas, convirtiendo su presidencia en algo efímero y provisional.

Con el nacionalismo soberanista, como muy bien sabe Josep Borrell, no se puede jugar ni pactar, porque ellos están fuera y en contra de la legalidad y de la Constitución. Y si el nuevo desafío de Puigdemont al Estado pasa por impedir su inhabilitación en el Parlament o por buscar el enfrentamiento civil, ocupando las vías públicas catalanas como está ocurriendo, al final Sánchez deberá rectificar y veremos si regresando al artículo 155 y a la disolución del Gobierno catalán y del Parlament como hizo Rajoy.

Aunque puede que, antes de eso Sánchez se vea obligado a la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones anticipadas -¿acaso en el otoño?- lo que sería un rotundo fracaso para él. Y lo que sería la consecuencia lógica y democrática si ha perdido, como parece, el apoyo del PDeCAT y no tiene mayoría en el Parlamento para gobernar.

Algo así se convertiría en una oportunidad de oro para Pablo Casado y para el nuevo PP y le impediría a Sánchez volver a gobernar porque necesitaría unir en su favor a Podemos y Cs lo que resultará imposible como se vio en 2016.

De manera que muy atentos con Puigdemont porque todo apunta a que el PDeCAT le ha retirado el apoyo parlamentario a Pedro Sánchez y con ello el Presidente del Gobierno ha perdido la estabilidad parlamentaria y no podrá gobernar.