Llarena rechaza la injerencia del tribunal regional alemán
El juez instructor del golpe de Estado catalán, el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena, ha rechazado la decisión de un tribunal regional de Alemania de extraditar a España a Carles Puigdemont por el solo delito de malversación, excluyendo el de rebelión que le imputa la Justicia española.
Lo que constituye una arbitrariedad de la Corte alemana que se permitió el enmendar al Tribunal Supremo de España no acatando la euroorden y dando lecciones al más alto tribunal de España, lo que sin duda es inaceptable.
En vista de lo ocurrido Llarena ha retirado la euroorden de caza y captura a Puigdemont y al resto de prófugos del golpe de Estado a la espera de una mejor ocasión. Y sobre todo para que nada de ello interfiera en el resto de los procesos judiciales de los golpistas en prisión preventiva, cuya apertura de los juicios orales está a punto de anunciarse para el otoño entrante.
La decisión de Llarena cuenta a buen seguro con el pleno apoyo del Tribunal Supremo y la Sala de lo Penal que preside el magistrado Manuel Marchena. Y también de la Fiscalía del Estado y constituye una justa decisión con la que se defiende la dignidad e independencia de la Justicia española.
Creímos, días atrás, que España debía aceptar la extradición de Puigdemont aunque sólo fuera por malversación y juzgarle por ese delito que incluye una pena de hasta 12 años de cárcel, poniendo fin a su fuga y a su aparato de la propaganda golpista en la UE.
Pero el auto de Llarena contra la decisión del tribunal regional alemán no deja lugar a duda sobre la necesidad de no aceptar injerencias y menos aún lecciones o interpretaciones externas (y menos por un tribunal regional de Alemania) sobre el ordenamiento jurídico español.
De manera que bien hecho por Llarena y vamos a ver si se convoca pronto la apertura del juicio oral para el resto de los golpistas lo que sería necesario que se haga cuando antes.
Además la decisión de Llarena constituye una seria advertencia y varapalo para los golpistas procesados y en prisión preventiva que creyeron que la decisión alemana permitiría rebajar el delito de rebelión que se les imputa (además de la malversación y desobediencia) y es que visto el auto de este magistrado queda claro que se han vuelto a equivocar.