Villarejo: ataque a la Transición y chantaje al Estado

La reciente publicación de una conversación privada, organizada y grabada en secreto por el comisario José Manuel Villarejo en 2015 para chantajear al Estado cuando le conviniera (y no cuando se produjo), y en la que participan Villarejo, la falsa princesa Corinna Zu Sayn Wigensttein y el expresidente de la Compañía Telefónica, Juan Villalonga, constituye un repugnante intento de extorsión al Estado para desprestigiar La Corona, el CNI e intentar sacar a Villarejo de la cárcel lo que no prosperará.

Unos hechos estos que se están convirtiendo en operación de promoción mediática por parte de quienes han difundido esa conversación en la que Corinna acusa al Rey Emérito Juan Carlos I de intervenir en el caso Noos y cobrar comisiones a medias con ella. Y una grabación que Villarejo regaló a esos medios (nada de exclusivas y con entregas pactadas) para facilitar su chantaje al Estado sin que los periodistas que publicaron el encuentro -que  también habrán sido grabados- hayan denunciado al tal Villarejo.

A este putrefacto río que mana de las peores cloacas del Estado se han lanzado presurosos paladines de Podemos e IU y los golpistas catalanes con el fascista Torra a la cabeza, para denostar a La Corona, a España y dañar el capítulo más brillante de la reciente Historia de nuestro país como es la Transición. Aunque, eso sí, sobre la base de unas informaciones que delatan actuaciones inaceptables y presuntamente delictivas (salvo que resulten amparadas por su anterior inviolabilidad) del Rey Juan Carlos I.

En todo caso la utilización de estos hechos por el golpismo catalán y por quienes desde la izquierda radical pretenden reescribir la Historia de España nunca podrán dañar el éxito de la Transición. Los últimos 40 años donde están la reconciliación entre los bandos de la Guerra Civil, la Constitución de 1978, el desarrollo, modernización e integración de España en la UE y la vida en paz y convivencia democrática co libertades y los Derechos Humanos y con importantes mejoras en el Estado del Bienestar social.

Nada de lo que se dice en la conversación grabada y lo que cuenta Corinna sobre el Rey Emérito han causado sorpresa porque casi todo se sabia en Madrid y había sido medio publicado. Y lamentable y probablemente nunca vigilado y evitado por los gobiernos de González, Aznar, Zapatero y Rajoy que lo taparon y miraron hacia otro lado. Aunque la novedad reside en la confesión de la falsa Princesa Corinna como presunta testigo de cargo si es que tiene de todo ello constancia documental.

Y resulta llamativo ver que la ex compañera del Rey Emérito, la tal Corinna, pretende quedarse con todo lo que se afanó, y se presenta como cómplice y delatora de presuntos negocios corruptos del Rey Juan Carlos I, cuando era Jefe del Estado y en el caso del AVE saudita en la compañía del empresario Juan Miguel Villar Mir (que aparece en otros escándalos en compañía del gánster Villarejo) a quien el Rey Felipe VI debe retirar el título de Marqués que al parecer ‘compró’. Y todo ello adornado con la extraña colaboración de Juan Villalonga (un rico bajo sospecha) que actuó como el cómplice de Villarejo.

Como toda obra humana la Transición, con un claro balance positivo, tuvo sus zonas de oscuridad y ‘agujeros negros’ (golpe de Estado del 23-F, los GAL, la corrupción, connivencias de los poderes Ejecutivo y Económico, etc). Y de estos asuntos se proyectan sombras sobre el tiempo del Rey Emérito a las que se añaden su relación con Franco, la ruptura de la línea de sucesión al Trono que correspondía a Don Juan y sus amistades peligrosas con destacados empresarios y relacionados con la corrupción (Prado, Ruiz Mateos, De la Rosa, los Albertos y Villar Mir).

Pero el Rey Juan Carlos I también tiene en su haber decisiones importantes como la designación de Adolfo Suárez para pilotar la Transición y notables actuaciones en la política internacional (sobre todo en Latinoamérica) y en la nacional como se vio en su firmeza en el ‘tramo final’ del golpe de Estado de 23-F- que son encomiables y que la Historia reconocerá a pesar de sombras como las que ahora ponen en entredicho su honradez.

Unos acontecimientos que aparecen en la grabación d Villarejo y por los que el Rey Emérito abdicó a mediados de 2014 asumiendo con tan importante decisión su pública responsabilidad, especialmente en lo que le afectaba en el caso Noos, donde estaba implicada su hija Cristina y su yerno Urdangarín, hoy en prisión. Abdicación que fue para don Juan Carlos una dura decisión y una mala salida de su reinado. Y que ahora se reconvierte en actualidad que tarde o temprano acabaría por emerger y de la que solo falta por ver si de ella se deriva algún tipo de responsabilidad judicial que no esté amparada por su anterior estatus de inviolabilidad.

Y lo que, por otra parte constituye una manera de poner un punto y a parte entre aquel reinado y el vigente de su hijo el Rey Felipe VI cuya actuación y trayectoria resulta impecable y ejemplar, como lo vimos durante el golpe de Estado en Cataluña, del que aún estamos sufriendo cierta continuidad y las secuelas naturales que se derivan del nuevo gobierno secesionista de Torra y de los procesos judiciales en curso.

De ahí la gravedad del chantaje de Villarejo y del ataque a la Transición que los pescadores golpistas catalanes y los populistas radicales están llevando a cabo chapoteando en el río revuelto de las cloacas del Estado. El que a buen seguro no dañará ni el prestigio ni la brillante y reciente Historia de España donde también hubo episodios que debemos lamentar.