Las prisiones santuarios de Sánchez en Cataluña

A la presidencia del Gobierno de la nación hay que ir con experiencia y gran conocimiento de la vida pública, preparación académica y sobre todo con una gran dosis de prudencia. Pero está claro que Sánchez carece de una experiencia de gestión y aunque tiene formación académica y habla inglés tenemos la impresión de que no sabe bien lo que es España, a la que llama ‘plurinacional’, y sobre todo carece de la prudencia necesaria para abrir, en cuestiones de gran envergadura, debates que serán imposibles de cerrar.

Le acaba de ocurrir con el traslado de los presos golpistas del procés de Madrid a dos cárceles catalanas que ya se están convirtiendo en santuarios del independentismo catalán, con manifestaciones y peregrinaciones en sus puertas y pronto con acampadas y continuo eco mediático e internacional.

Lo que convertirá los esfuerzos diplomáticos y dialécticos del ministro de Exteriores Josep Borrell en una tarea imposible de llevar a cabo porque el error del traslado de los presos a Cataluña (los pudo acercar a Zaragoza) producirá un ruido ensordecedor.

Y acabará por convertirse en el trampolín para relanzar la rebelión catalana cuando la imagen de Puigdemont palidecía en Berlín y la de los presos en Madrid entraba en un tiempo de resignación y tranquilidad.

Y todavía falta la visita de Torra a Moncloa para pedir la celebración de otro referéndum, la liberación de los presos y la anulación de los juicios del golpe de Estado. Y todo ello después de que tanto en Tarragona como en Gerona Torra acabara de despreciar públicamente al Jefe del Estado, el Rey Felipe VI, ante las narices pasivas del presidente Sánchez.

El que, con estas decisiones y las que se avecinan en Cataluña y el Pais Vasco, ha roto el frente político constitucional y se ha entregado a su nueva mayoría, que lo llevó al poder, en la compañía de Podemos y el soberanismo vasco y catalán. Lo acabamos de ver en la votación para nombrar el nuevo Consejo de RTVE donde están excluidos Cs y el PP, y donde se renunció a la vía del periodismo independiente, democrático y de calidad profesional.

¿Alguien creyó que Sánchez haría otra cosa? Pues si alguien lo creyó ya se ha equivocado y no hemos hecho nada más que comenzar. Y ya tenemos en Cataluña dos santuarios de ‘héroes’ y ‘mártires’ de la rebelión a pesar que los presos se niegan a reconocer su golpe de Estado por cobardía y temor a la Justicia, que tarde o temprano llegará.