Sánchez dice no a la OTAN de Trump

El Presidente Sánchez le ha comunicado al secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg que no piensa subir la aportación económica de España a la Alianza Atlántica hasta el 2% del PIB español, como lo pretende Donald Trump, el Presidente de los EEUU que recientemente reiteró su petición a España en una carta dirigida al jefe del Ejecutivo español y que ya tiene su respuesta: ‘no’.

Una respuesta negativa que merece Trump por el continuo desprecio a los países miembros de la Unión Europea a los que amenaza con una guerra comercial, y por haber aplaudido el Brexit mientras desarrolla una más que sospechosa relación con Vladimir Putin (potencial adversario de la OTAN) y con China despreciando las relaciones con Europa.

Además, la OTAN como lo afirmó el propio Trump es una Alianza ‘obsoleta’ que para colmo no garantiza la defensa de Ceuta y Melilla y en la que solo mandan los americanos que son los que pagan. Y que en la compañía de Canadá y Gran Bretaña (apunto de salir de la UE) aportan el 80% de esta Alianza que está dinamitando el propio Trump agrediendo a sus históricos aliados europeos.

Y que se cuide Trump de responder de mala manera a la negativa española de gastar más dinero en la defensa multilateral atlántica, porque demasiado hace ya nuestro país participando en las misiones internacionales aliadas y acogiendo en Rota el ‘peligroso’ escudo anti misiles de USA. Además de mantener un acuerdo bilateral con USA de utilización conjunta de las bases militares de Rota y Morón y de otras instalaciones estratégicas.

Y si Trump se enfada y prefiere a Putin frente a los aliados europeos pues allá él. Pero nuestro país no está en condiciones de financiar los caprichos militares de este pintoresco presidente americano. Al contrario lo que deben hacer España y los demás países de la UE es avanzar en pos de una nueva política europea de defensa y seguridad (como la que se está iniciando en el proyecto PESCO). Y en otras iniciativas como la del batallón de intervención rápida, en la Agencia europea de armamento y el desarrollo tecnológico de geolocalización como el proyecto Galileo.

Y si la OTAN se acaba pues se acabó. En realidad sus funciones terminaron con el fin de la guerra fría y la caída el Pacto de Varsovia y el muro de Berlín. Y aunque es cierto que Putin sigue siendo una amenaza para el Este del continente europeo, como se vio en Crimea y se ve en Ucrania, lo que no puede hacer la UE, ni España en particular, es aumentar sus aportaciones financieras a una OTAN que controla Trump de manera desleal hacia Europa y en vísperas de una nueva guerra comercial.