RTVE no será libre e independiente

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias pactarán el nombre del nuevo Presidente de la RTVE en el cumplimiento de los acuerdos secretos que ambos políticos sellaron para que Podemos apoyara la moción de censura contra Mariano Rajoy, en compañía de los nacionalistas de ERC, PDeCAT y PNV (los que ya están cobrando lo suyo) y para que Sánchez llegara a La Moncloa.

La historia de la transición demuestra que la alternancia política en nuestro país siempre estuvo acompañada de la alternancia, entre PSOE y PP, del control político de la RTVE. Lo que ha ocurrido a lo largo de los últimos 40 años (con mayor o menor incidencia de propaganda y manipulación). Y lo que se reproduce de manera mimética a nivel regional, sea Canal Sur o TV3.

Y lo que ahora volverá a suceder porque Sánchez parece haber cedido al líder de Podemos el control de la RTVE, si es que su candidato recibe los apoyos del PSOE y del resto de partidos nacionalistas que acompañaron a Sánchez en la moción de censura.

Lo que hasta ahora no prosperó porque los nombres de los propuestos por Podemos no alcanzaban mínimas cotas de la profesionalidad en la gestión, sector audiovisual, periodismo y la independencia en la información.

Los nombres hasta ahora movidos por Iglesias han sido tan pintorescos que ellos mismos se han lanzado a borrar miles de tuits de sus cuentas para que no se les viera su militancia y sectarismo a favor de Podemos y contra todos los demás.

Claro que en España existen periodistas importantes y muy capaces para  desempeñar ese cargo con independencia, experiencia y profesionalidad. Pero eso no lo quieren ni Podemos ni el PSOE. Los que, tras la negra etapa del José Antonio Sánchez del PP (el amigo del criminal y torturador general Galindo), están a favor de un giro hacia la izquierda radical de RTVE de cara al nuevo tiempo electoral que se aproxima y se desarrollará en 2019 y 2020.

Imaginar una RTVE al estilo de la BBC inglesa es imposible en España, bajo el mandato presidencial de Sánchez. Y puede incluso que eso ni siquiera lo pretendan Cs y el PP que se conformarán con sus cuotas de influencia y de presencia informativa audiovisual.

Imaginar en España unos telediarios al estilo anglosajón, centrados en lo esencial del día con información y análisis independiente y especializado, y unos programas de debate independientes (como lo fue ‘La Clave’), sin cuotas de partidos y medios y con la presencia de expertos y representantes de la sociedad civil, eso parece impensable en nuestro país.

Como resulta difícil de imaginar que en TVE 2, o en el Canal 24 h se pueda emitir una programación de información continua y viva actualidad, al estilo de la CNN americana, lejos del desastre que existe ahora o del sectarismo actual, aunque bien editado y con ritmo, de La Sexta TV.

El problema de la RTVE es uno de los asuntos pendientes de las garantías en la vida democrática española, pero eso no se arregla por decreto ni entre dos partidos tras haber bloqueado el PP el acuerdo inicial y parlamentario de la renovación y regeneración de RTVE.

El problema de la RTVE es sin duda una cuestión crucial para la democracia pero también lo es para la batalla política y el control del poder. Y los que ahora, como Sánchez, controlan el poder con ayuda de Podemos y partidos nacionalista, consideran que esa palanca audiovisual les pertenece y por lo tanto no la van a democratizar ni a independizar. Con lo que por enésima vez  se perderá una buena oportunidad.