Sánchez ‘juega’ con la soberanía nacional

La urgencia del presidente del Gobierno Pedro Sánchez por acercar los presos de ETA y los del golpismo catalán al País Vasco y Cataluña respectivamente confirma la sospecha de un pacto secreto de Sánchez con el PNV, PDeCAT y ERC a cambio de sus votos en la moción de censura que permitió la caída de Mariano Rajoy y la llegada de Sánchez al poder.

Pero esta urgencia se está viendo agravada en el caso catalán tras los últimos desafíos al Estado del presidente de la Generalitat Quim Torra, que el miércoles insultó a España en un acto público en Washington, y a quien Sánchez pretende recibir en La Moncloa el próximo día 9 de julio.

Y todo ello después de haberse negado Torra a recibir al rey Felipe VI en la inauguración de los Juegos del Mediterráneo de Tarragona, y de haberle dicho al monarca que la Generalitat -que representa al Estado en Cataluña- rompía sus relaciones con La Corona de España que es la institución que encarna la Jefatura del Estado.

Y después también de haber impedido Quim Torra que el rey Felipe VI entregue los Premios Princesa de Gerona en una institución de dicha ciudad para que tenga que hacerlo finalmente en el restaurante El Celler de Cam Roca, cedido con generosidad por los hermanos Roca para el evento y con manifestantes en la puerta insultando al Rey y la Monarquía.

Estos graves incidentes a Sánchez asombrosamente le parecen ‘positivos’ y de normalización’ lo que es absolutamente falso. Y lo que se añade a la reciente confirmación por el Tribunal Supremo de los procesamientos de los implicados en el golpe de Estado catalán del 27-O por los delitos de rebelión, malversación y desobediencia que les han sido imputados, lo que conlleva la inhabilitación de los siete que tienen acta de diputado.

Sobre las inhabilitaciones Torra ha amenazado con desobedecer al Tribunal Supremo. Lo que aumenta el cúmulo de conflictos que le está planteando a España el presidente de la Generalitat al que el propio Pedro Sánchez había calificado de fascista semanas atrás.

El mismo Torra al que no debería recibir Sánchez en la Moncloa en los próximos días visto todo lo que está ocurriendo, y vista su petición de cese del embajador de España en Washington, Pedro Morenés, que defendió la verdad y el honor de España en el acto en el que Quim Torra agredió a nuestro país.

Y vamos a ver qué dice de todo esto el ministro Josep Borrell dado que entre sus funciones y sus primeras iniciativas están las de desmontar las mentiras e insultos a España de los golpistas en el plano internacional.

Borrell ha aplaudido la actuación del embajador Morenés en respuesta al ataque de Torra a España, pero Sánchez ha eludido hablar del incidente y se ha limitado a decir que ‘en España no hay presos políticos’. Pero está claro que el presidente Sánchez rehúye el enfrentamiento con Torra con lo que demuestra su deriva ‘plurinacional’ y su empeño en jugar con temeridad mane con el fuego sagrado de la unidad de España y la soberanía nacional.

Y pretende hacerlo Sánchez cuando la oposición del PP está bajo mínimos por su cambio de liderazgo y aprovechando los que son sus primeros días de su Gobierno y de desconcierto general, convencido de que el tiempo no le pasará factura y que tiene por delante dos años por delante para seguir en el poder antes de la próxima gran cita electoral.