Sánchez e Iglesias, peligrosa pareja de hecho

No sabemos cómo habrán abordado Angela Merkel y Pedro Sánchez en su encuentro en Berlín el caso de la extradición de Puigdemont a España pero estamos seguros que Sánchez le habrá dicho a la canciller que pronto van a mejorar las relaciones entre el gobierno de España y el catalán. Y ojalá que Sánchez no haya anunciado a Merkel cambios de posición de su Fiscalía en relación con la situación de los golpistas catalanes del 1-O.

No vaya a ser que, vista la demencia de Torra Sánchez se encuentre pronto en la tesitura de tener que volver a aplicar el 155 en Cataluña por más que le pese a él y al PSC.

Y cuidado con todo esto porque creemos que demasiado pronto dieron por amortizada en el PSOE de Pedro Sánchez a la dirigente andaluza Susana Díaz pero se pueden equivocar. Porque la deriva nacionalista y soberanista del Sánchez plurinacional en pos de hacerles importantes concesiones de orden político, penitenciario y económico a los gobiernos Vasco y catalán de Urkullu y Torra pueden tener consecuencias en el interior del PSOE y en toda España.

Además los anunciados ‘regalos’ de Sánchez a Urkullu y Torra mientras los dos insisten en sus respectivos procesos soberanistas y sin dar un solo paso atrás pueden acabar estallando en el corazón del PSOE y del conjunto de la sociedad española, porque con las víctimas de ETA, la legalidad, la unidad de España y la Constitución no se juega sin riesgo alguno.

Y flaco servicio le hace Pablo Iglesias a Sánchez presentándose como su representante en sus conversaciones con Torra y en su visita a los dirigentes de Ómnium y la ANC, Cruixart y Sánchez, que son dos presos preventivos y procesados por su colaboración con el golpe de Estado del 27-O y a los que el líder de Podemos ha calificado de ‘presos políticos’ negando la legalidad, la Justicia y la Constitución.

Y todo ello en medio de ese compadreo que se traen Sánchez e Iglesias (que a buen seguro preocupa a los ministros Borrell y Robles) y que va a  comenzar con él acercamientos de los presos de ETA y del golpe de Estado al País Vasco y a Cataluña, lo que probablemente contaría con el apoyo de la Corte europea de Estrasburgo.

Y que probablemente seguirá con la excarcelación de dichos presos porque ‘ETA se ha disuelto’ (pero sus víctimas no han resucitado), y porque, como dice Joan Manuel Serrat con un despiste monumental, la puesta en libertad de los golpistas catalanes servirá para recuperar la convivencia en Cataluña.

Y sobre todo para que se fuguen a Bélgica o a Suiza porque, como hicieron Puigdemont y otros dirigentes catalanes, para ellos es mejor estar fuera de España hasta que prescriban sus delitos que cumpliendo las condenas en la prisión cuando se acaben los juicios y lleguen las sentencias.

Mucho cuidado con los posibles desistimientos del Gobierno y del Estado en todos estos temas tan sensibles de la legalidad y la unidad nacional. No vaya a ser que nuestros gobernantes incurran en prevaricación y además, desde su debilidad, acaben dando alas a los secesionistas que desde luego no parecen dispuestos a dar un paso atrás.

Y que aceptarán gustosos cualquier concesión que se les haga (a cambio de algunos votos para Sánchez en el Congreso) porque esas concesiones las convertirán en escalones hacia la independencia como ha ocurrido siempre y como pronto se verá.

En cuanto a esa pareja de hecho que parecen ser Sánchez e Iglesias está claro que quien pretende embarrar a Sánchez es Iglesias porque no tiene nada que perder y porque es Sánchez el que está en el poder.