Sánchez debe aplazar el encuentro con Torra

La decisión del presidente de la Generalitat Quim Torra de no recibir en la inauguración de los Juegos del Mediterráneo al Rey Felipe VI y de luego comunicarle que la Generalitat ‘rompe con La Corona’, además de una ridícula falta de cortesía, constituye un desprecio y una afrenta al Estado.

Porque el presidente de la Generalitat es el primer representante del Estado español en Cataluña y por ello no puede menospreciar al Jefe del Estado, el Rey, al que increpa por su discurso del pasado 3 de octubre donde Felipe VI, tras el golpe de Estado del 27-O, defendió el orden constitucional.

Vista la actitud del pintoresco Torra, quien ha dicho que ‘rompe con La Corona’ y que nunca más asistirá a un acto convocado o presidido por el Jefe del Estado hasta que el Rey pida perdón a Cataluña (sic), el presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez debería aplazar el encuentro que tiene previsto en Moncloa con Quim Torra el próximo día 5 de julio.

Primero porque Torra no se puede mofar gratuitamente de la Constitución y los más altos representantes del Estado, ante las narices del presidente del Gobierno; y también porque con esa actitud difícilmente se puede abrir un diálogo democrático con quien desprecia la Constitución y rompe las más elementales normas de la convivencia democrática.

Y que se cuide Pedro Sánchez de seguir jugando temerariamente con el fuego del independentismo (quiere meter a ERC en el Consejo de RTVE y organizar traslados de presos en Cataluña y País Vasco), no vaya a ser que la buena acogida que tuvo su Gobierno se empiece a desmoronar si los últimos acontecimientos confirman que el triunfo de su moción de censura e investidura del 1 de junio incluía compensaciones inconfesables y ocultas al nacionalismo soberanista vasco y catalán.

Además, dado el nivel de fanatismo, xenofobia y odio a España de Torra, el presidente Sánchez debería tomar sus precauciones y no correr riesgos con semejante personaje si no quiere encontrarse poco a poco con una nueva y creciente movilización en toda España contra esas aparentes concesiones e incipiente ‘buenismo’ de Sánchez para con los partidos soberanistas por más que le hagan falta sus votos para convalidar decretos (como ahora el de RTVE) y gobernar.

Algo, lo del ‘buenismo’, que ya practicó Zapatero y nos condujo al vigente desafío catalán pero que en el tiempo de Pedro Sánchez sería más grave porque el presidente debería recordar que el pasado 27 de septiembre de 2017 se declaró en el Parlament de Cataluña la independencia. Y ello fue lo que provocó que el Rey Felipe VI pronunciara el discurso del 3 de octubre a la nación para exigir al Gobierno de Rajoy la recuperación inmediata del ‘orden constitucional’.

Discurso aplaudido en toda España que ahora está en el origen del plantón de Torra a Rey. Y que Sánchez no debería olvidar mirando hacia otro lado. Y recibiendo sin más y de manera inmediata a Torra en La Moncloa como si nada importante, como es el desprecio del presidente de la Generalitat al Jefe Estado, acabara de pasar.

Quizás Sánchez debería tomarse unas semanas para que Torra reflexione sobre su impresentable actitud (si es que sabe lo que es reflexionar) y rectifique antes de entrar en Moncloa donde además ya sabemos lo que puede pasar cuando el tal Torra entre desafiante en la sede presidencial.