Salvini, basura humana

La crisis de los refugiados e inmigrantes que huyen de Oriente Próximo y de África se ha convertido en uno de los principales problemas políticos de la Unión Europea que va a celebrar este fin de semana una ‘selectiva’ cumbre europea para buscar soluciones de acogida al imparable movimiento de la emigración ilegal.

La que está provocando un tenso debate político en algunos países de la UE donde los movimientos populistas de la extrema derecha están jaleando los peores instintos de los movimientos pro xenofobia. Lo que ofrece a estos partidos un importante rendimiento electoral al grito de ‘inmigrantes fuera’ y lo que está desestabilizando a grandes naciones como ha pasado con Gran Bretaña (el debate de la inmigración fue decisivo en el Brexit) o en Alemania donde los paridos ultra conservadores ponen en riesgo la estabilidad del Gobierno de Angela Merkel.

Sin embargo donde la xenofobia está alcanzando cotas importantes es en Italia donde el ministro de Interior y líder de la Liga del Norte Matteo Salvini se ha convertido en el paladín de la xenofobia, como lo vimos en el caso del buque Aquarius que acabó atracando en España.

Un Salvini que ahora, ante la noticia de la aparición en aguas de entre Libia e Italia de un nuevo barco de rescate (al parecer de una ONG holandesa) con 224 personas a bordo, ha calificado el hecho de ‘carga de carne humana’, un lenguaje fascista y xenófobo intolerable en un gobierno de la UE. En una Europa donde esta ‘basura humana’ que si es Salvini debería ser declarado persona ‘non grata’.

Y si grave es lo de Salvini mucho peor es lo de sus socios en el gobierno de Italia, el Movimiento 5 Estrellas, unos populistas de la izquierda radical que están apoyando a este ministro fascista y subiéndose al carro electoral del racismo (Salvini quiere hacer un censo de gitanos) y la xenofobia.

Y es en este tenso ambiente cuando un núcleo duro de países de la UE va a estudiar soluciones urgentes para frenar la inmigración ilegal con algunas propuestas de dudosa eficacia y moralidad. Como la de la construir unos de campos de refugiados financiados por la UE pero fuera de su territorio. En línea con los campos de acogida de refugiados de Siria que Turquía aceptó instalar en su territorio y que fueron financiados por la UE.

Veremos en qué consiste la propuesta y el posible acuerdo europeo, pero lo que la UE no puede perder de vista son las costas de Libia y Marruecos que son los lugares desde donde las mafias de la inmigración lanzan al mar sus barcos y pateras de desamparados a la espera de que alguien las pueda recoger.