El Corte Inglés pone fin a la rebelión de Gimeno

El Consejo de Administración de El Corte Inglés ha acordado el cese del hasta ahora presidente Dimas Gimeno y el nombramiento de Nuño de la Rosa como nuevo presidente de la Compañía. Con esta importante decisión el Corte Inglés pone fin a la rebelión de Dimas Gimeno contra la absoluta mayoría del accionariado y del Consejo de Administración.

Lo que abre una nueva etapa de ‘normalización empresarial’ frente al revuelo creado por Gimeno en medios de comunicación, que dañó la imagen de la Compañía y provocaba inquietud entre los trabajadores (cerca de 100.000) y los clientes de la primera empresa comercial de España y una de las más importantes de Europa.

El cese de Gimeno acordado por todos los miembros del Consejo de Administración, con la excepción de Gimeno, y la nueva presidencia de Nuño de la Rosa incluyen el gesto de generosidad por parte de las dos primeras accionistas de El Corte Inglés e hijas de Isidoro Álvarez, las hermanas Marta y Cristina Álvarez, ambas con larga experiencia en la gestión en la empresa, que podían haber asumido la Presidencia pero optaron por una solución más profesional del que hasta ahora era uno de los Consejeros Delegados de la Compañía, Nuño de la Rosa.

Una persona Nuño de la Rosa que fue director general del Corte Inglés desde 1998 y tenía la plena confianza de Isidoro Álvarez, a cuyo lado creció como importante gestor de la Compañía y responsable del aérea de Viajes de El Corte Inglés. Un nuevo presidente que contará con la colaboración del que también era y es Consejero Delegado, Víctor del Pozo responsable de la gestión comercial y en cuyos departamentos de Compras y Alimentación trabajó como directivo muchos años junto al patrón Isidoro Álvarez.

La solución que se ha dado a la rebelión de Dimas Gimeno, es la lógica en cualquier empresa donde ningún directivo y menos el presidente pueden pretender imponer su liderazgo con el solo apoyo del 7% del accionariado y un solo puesto dentro del Consejo de Administración frente al resto de los accionistas y el pleno del Consejo.

De ahí que no se entienda el empeño de Gimeno en encastillarse en el cargo y oponerse a la realidad empresarial y al peso de las implacables mayorías de la empresa. Cosa que al parecer hizo Gimeno en defensa de lo que consideraba sus derechos (y de su familia, madre y tío) como accionista. Un asunto del ámbito particular que deberá solucionarse en el nuevo marco de la normalización de la empresa y en lo posible fuera del ruido mediático, recursos y litigios para que de manera razonable se encuentre una solución que todas las partes puedan aceptar.

Y todo ello no solo por el bien y la buena marcha de El Corte Inglés sino por la estabilidad de una de las grandes empresas de España que, en los próximos meses, pondrá en marcha su salida a Bolsa para relanzar la situación financiera de la Compañía y promover el nuevo desarrollo de su división internacional.