Sánchez presidente y fin de Rajoy

Lamentable ausencia del presidente Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados en la sesión de tarde donde se debatía la moción de censura presentada por el líder de la oposición y del PSOE Pedro Sánchez. El que será investido presidente con los votos de su partido, Unidos Podemos, PNV y el resto de los nacionalistas vascos (Bildu) y catalanes (PDeCAT y ERC). Lo que Rajoy y Rivera, unidos contra Sánchez bajo el paraguas de la corrupción PP calificaron como el ‘pacto Frankenstein’.

Se acabó Rajoy y salió huyendo del Congreso con una indecente ‘espantá’ con la que abandonaba (para refugiarse en un restaurante) su escaño azul en la Cámara baja desde donde ha gobernado este país en los 8 últimos años y que pierde tras el estallido de la corrupción del PP en la sentencia del caso Gürtel. La que, cuando Sánchez llegue a la Moncloa y tome el control de la Fiscalía del Estado, le va a perseguir hasta sentarlo ante un tribunal como un testigo o como procesado.

Mucho criticó Rajoy a Sánchez por la urgente presentación de la moción de censura. Pero esa urgencia -que le impidió a Rajoy disolver las Cortes y el convocar elecciones-, fue fundamental para cazar a Rajoy en pleno festival de la corrupción de Gürtel y de su ex portavoz Zaplana, mientras, por otra parte, maniobraba en los juzgados para impedir que Bárcenas publicara los  documentos que supuestamente implicaban a Rajoy en la corrupción del PP.

Estaba el presidente tan contento con los Presupuestos de 2018, tras haber ocultado durante unos días la sentencia de Gürtel, cuando al final le estalló la sentencia de la corrupción en las manos, al tiempo que los magistrados lo señalaban como ‘no creíble’ en su explicación sobre la doble contabilidad del PP, asunto cuyo juicio está a punto de comenzar.

Y a partir de ese momento y de la urgente moción de Sánchez todo cambió. Y Rajoy se hundió y Sánchez renació de entre sus cenizas para convertirse, en el nuevo presidente del Gobierno de España con la especial ayuda del PNV (el partido conservador Vasco) que en última instancia y, tras haberle aprobado los Presupuestos de 2018 a Rajoy, se pasó al bando de Sánchez primando su dimensión nacionalista y pro catalana y sus duras críticas a la corrupción.

Y fue cuando se supo la decisión del PNV, que el Gobierno barruntaba y se temía con caras de estupor en el banco azul, cuando Rajoy se dio a la fuga no sin antes haber pronunciado un discurso plagado de descalificaciones y de insultos contra Sánchez, que desvelaba el estado de ánimo furioso de Rajoy frente al discurso más sosegado de Sánchez que ya presagiaba su posible llegada a La Moncloa.

Lo que hará el próximo lunes una vez que Rajoy y sus equipos hayan terminado la mudanza y que Sánchez haya prometido su nuevo cargo ante el Rey Felipe VI quien, a pesar de la complicada situación que se avecina en España, no dejará escapar ni una sola lágrima por la marcha de Rajoy, como tampoco llorará José María Aznar.

Albert Rivera muy mal, no apoyando la moción y amparando la corrupción del PP. El oportunismo de Rivera y sus burdas contradicciones quedaron al descubierto una vez más. Mientras, Pablo Iglesias desde Unidos Podemos pronunciaba un buen discurso (desde la óptica de la izquierda radical) pero anunciándole a Sánchez un estrecho marcaje político desde el día primero de su llegada al poder.

Sobre todo porque Rajoy, como lo confirmó Cospedal, había decidido no dimitir para bloquear la censura (otro error de Rajoy) como se lo ofreció Sánchez y se lo pidió Rivera. Pero Rajoy había echado sus cuentas y llegó a la conclusión de que el PP no podría gobernar y que les convenía más estar en la oposición y en campaña contra el ‘Gobierno Frankenstein’ de Sánchez. Aunque Cospedal dijo también algo llamativo como que en ese momento no sabía si Rajoy seguiría siendo el presidente del PP.

Al fondo de todo esto y de esta histórica jornada política (es la primera vez que triunfa una moción de censura desde el inicio de la Transición) aparece la enorme responsabilidad de Rajoy en la corrupción del PP, el ‘no es no’ de Sánchez y las duras palabras que el líder del PSOE le dirigió a Rajoy, ante toda España en el debate electoral televisado del 14 de diciembre de 2015, cuando afirmó: ‘el presidente del Gobierno tiene que ser una persona decente y usted no lo es’. Y parece que el tiempo y ahora la Justicia le están dando a Sánchez la razón.