La Oposición de las vanidades

Vaya por delante una cuestión previa: si el tribunal del caso Gürtel, que ha ‘pastoreado’ el presidente del CGPJ Carlos Lesmes de cara a la vistilla que debe decidir sobre la entrada en prisión de ocho condenados en sentencia de la Audiencia Nacional, decide que Rosalía Iglesias (esposa de Bárcenas) no entre en prisión a pesar de su condena a 15 años de cárcel, estaremos ante un hecho de la mayor gravedad.

Y habremos asistido a una repugnante maniobra política de la Moncloa y a un posible y presunto delito de prevaricación judicial porque Bárcenas amenazó a Rajoy con implicarle en la corrupción del PP si Rosalía entraba en prisión, como ha ocurrido con otros condenados con penas inferiores a las suyas como Álvaro Pérez (El Bigotes).

De manera que atentos porque esta cuestión podría convertirse en un nuevo argumento para quienes piden la salida de Mariano Rajoy del poder como lo pretende Pedro Sánchez con su moción de censura. La que está a 24 horas de ser debatida en el Congreso para su posterior votación sin que por ahora exista el menor acuerdo de los principales partidos de la Oposición, PSOE, Podemos y Cs, a pesar que todos ellos coinciden en las responsabilidades de Rajoy en la corrupción del PP y en la necesidad de un adelanto electoral.

Pero a Sánchez, Iglesias y Rivera les pueden sus respectivas ambiciones y vanidades y eso dificulta el acuerdo. Sánchez quiere ser presidente pero no quiere convocar elecciones inmediatas; Rivera no quiere que Sánchez pueda ser presidente antes que él y exige elecciones ya; e Iglesias declara ahora que si Sánchez fracasa en la censura él presentará otra moción en el otoño.

El máximo responsable de que la moción de Sánchez no prospere parece ser Rivera, porque Iglesias ha dicho amén y sin condiciones. Pero Rivera no quiere que se vaya Rajoy y ya está acostumbrado a la corrupción del PP. Y sorprende su fiereza contra Cifuentes por un máster irregular y su apoyo a Rajoy a pesar de la sentencia de Gürtel.

En realidad lo que teme Albert Rivera, en caso de triunfo de la moción de censura con sus votos, es perder los votos del PP que se estaban pasando a Cs. Pero si Rivera salva por cuarta vez a Rajoy (ya lo hizo en la investidura y Presupuestos) él y su partido acabarán convertidos en ayudantes de Rajoy y apéndices del PP.

En cuanto a los nacionalistas vascos y catalanes tampoco se sabe nada seguro pero para que Sánchez logre el triunfo de su moción de censura necesita el apoyo de Podemos y de todos los nacionalistas. Y eso es muy difícil sobre todo porque el PNV está muy cerca de Rajoy (a pesar de la crisis catalana) y teme que el PP les quite en el Senado las ventajas que Rajoy dio al gobierno vasco por la aprobación de los Presupuestos de 2018.

De manera que por el momento no hay moción de censura a la vista aunque las próximas horas pueden ser decisivas. Máxime ahora que Torra ha dado su brazo a torcer en Cataluña y ha presentado una nueva lista de Gobierno sin presos ni prófugos para que Rajoy la pueda aprobar.