Rajoy presiona al Congreso y la Justicia

Estamos viviendo momentos cruciales en la historia reciente de este país con motivo de la sentencia de Gürtel que condena al PP y a destacados dirigentes de este partido, proyectando una grave responsabilidad sobre el presidente Mariano Rajoy.

El que, por enésima vez, pretende salir indemne de esta nueva crisis ante las divergencias y desencuentros de los partidos de la oposición que corren el riesgo de perder la oportunidad de la merecida moción de censura que ha presentado Pedro Sánchez en una fatua discusión convertida en una ridícula  hoguera de vanidades pueblerinas e irresponsables.

Pero mientras bailan los ratones de la Oposición el gato Rajoy mueve sus hilos e influencias y fuerza la convocatoria urgente del debate de la moción de censura para el próximo día 31 de mayo. Y logra el veto al magistrado Prada (que firmó la condena de Gürtel) para que no esté –gracias al voto de calidad y gestiones del presidente del CGPJ, Carlos Lesmes- en la visitilla que decidirá sobre el ingreso en prisión de Rosalía Iglesias, la esposa de Bárcenas, quien ha amenazado con implicar a Rajoy en Gürtel si Rosalía entra el miércoles en la cárcel.

Rajoy mueve los hilos evitar: su aparatosa salida del poder en el caso de triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez; la nueva confesión de Bárcenas con pruebas que lo implicarían de manera directa en la corrupción del PP; y la posibilidad de que dirigentes del PP pidan su dimisión para así abortar la moción de censura (como ya ocurrió con Cifuentes en Madrid) y buscar un adelanto electoral pactado con PSOE y Cs y sin Rajoy al frente del cartel del PP.

Ante esta grave situación Sánchez debería ofrecer la convocatoria cercana (en el otoño) de las elecciones generales, una vez quitado al PP el control de RTVE y de la Fiscalía anti corrupción. Y el líder de Cs se debería sumar a la censura, que Pablo Iglesias apoya sin condiciones desde Podemos, para expulsar de una vez por todas a Rajoy de la Moncloa.

Sobre todo porque Rivera debe entender que lo ocurrido con Lesmes huele mal y a presunta prevaricación del presidente del CGPJ y del Supremo, con la intención de salvar a Rajoy de las posibles revelaciones de Bárcenas en el caso que su esposa Rosalía entre en prisión. Revelaciones que podrían incluir pruebas determinantes sobre la implicación de Rajoy en Gürtel y en la doble contabilidad del PP.

Y ¿cuántas veces y en qué casos ha puesto Carlos Lesmes tanto empeño y actividad para alterar un tribunal de ‘vistillas’ que el próximo miércoles (víspera del debate de la moción de censura) decidirá si Rosalía entra en prisión? Todo apunta a presiones de Catalá o de Moncloa para evitar que Bárcenas haga público todo lo que tenga de Rajoy. Pero está claro que el empeño en apartar al magistrado Prada se debe al miedo que le tienen a Bárcenas.

Además nunca se ha visto una convocatoria urgente de moción de censura contra el presidente del Gobierno, como la impuesta por la presidenta del Congreso Ana Pastor para favorecer a su presidente y amigo, desbordando las normas habituales de la cortesía parlamentaria para impedir a Sánchez que gane tiempo y busque aliados.

Confirmando -con esto y lo ocurrido con Lesmes- la situación desesperada de Rajoy y el daño a las instituciones que Gobierno, el Poder Judicial y la presidenta del Congreso pueden causar a este país en su empeño de salvar a Rajoy. Un Rajoy que no tiene salvación porque tarde o temprano caerá, y si es más tarde que pronto arrastrando en su hundimiento al Partido Popular.