Pedro Sánchez tiene razón

Quien debería derribar a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno y del liderazgo del PP son los dirigentes y los parlamentarios del Partido Popular, ofreciendo su cabeza al PSOE y Cs para constituir un Gobierno de carácter ‘constitucional’ hasta las elecciones generales de 2020 o incluso antes.

Y para Rajoy que se lleve con él al infierno todas las responsabilidades de la corrupción y permita limpiar el PP y su pase a la oposición pero evitando la fatal autodestrucción a la que les conduce un patético Rajoy, en el rol de un ciego Sansón. Un Rajoy que, a pesar de ser un cadáver político, continúa infundiendo temor a los suyos y a buena parte de sus adversarios.

Al final el único que está en su sitio y cumpliendo con su obligación de líder de la Oposición es Pedro Sánchez que presentó una moción de censura a Rajoy, presidente del Gobierno y de un partido inundados por la corrupción.

Y hace bien Pablo Iglesias en ofrecer el apoyo incondicional de Podemos a la moción de censura. Y hace muy mal Albert Rivera exigiendo elecciones inmediatas porque antes de eso hay que controlar la RTVE del PP así como la Fiscalía para desvelar toda la corrupción del PP, y ordenar la respuesta del Estado al desafío catalán en el que, por omisión y mala acción, tienen una grave responsabilidad Rajoy y su Gobierno (porque debieron aplicar el 155 el día 7 del pasado mes de septiembre, evitando el referéndum y la declaración de independencia).

Pero a Rivera -como lo dijimos el sábado- se le han subido a la cabeza las encuestas que le anuncian en votos la victoria del Cs y se le han caído a los pies los principios democráticos de los que hacía alarde su partido. Y sobre todo no quiere que Sánchez llegue a la Moncloa antes que él. En definitiva y, como vimos en la votación de Presupuestos, Rivera está bastante cómodo con la corrupción del PP y se presenta a los votantes de ese partido como el sucesor natural de Rajoy.

Ahora bien, si Rivera no apoya la justa moción de Sánchez acabará otra vez en el séquito de Rajoy en la asombrosa compañía de Urkullu, Junqueras y Puigdemont. Lo que significará que sólo Sánchez denuncia la corrupción. Y lo que dejará a los nacionalistas secesionistas en el rol masoquista de viajar en compañía de Cs y de salvarle el pellejo (por poco tiempo) a su carcelero Rajoy, lo que probaría que el tal Torra además de ser un fascista es un idiota.

En cuanto a las soflamas del PP contra la moción de censura de Sánchez, que pregonan Maíllo, Hernando, Cospedal y el propio Rajoy, hablando de ‘traición a España’, tenemos que decir que cuanto más ladran está más claro que la moción está presentada puesta. Y que no hay mayor traición a España que tener un presidente del Gobierno instalado en la corrupción y vendiendo a pedazos la soberanía nacional (como lo vimos en la votación de los Presupuestos) para pagar el chantaje del PNV y beneficiar (favoreciendo los dos votos delegados de Comin y Puigdemont) a los golpistas de PDeCAT y ERC para investir como presidente de Cataluña al despreciable Torra.