El triunfo de Rajoy

Lo lógico en las actuales circunstancias políticas españolas sería que el presidente del Gobierno Mariano Rajoy hubiera sucumbido en una moción de censura del Congreso de los Diputados y se hubieran convocado, por un Gobierno interino y neutral, elecciones generales anticipadas. Pero eso que sería lo propio en una democracia europea de nuestro entorno en este país llamado España es imposible e impensable.

Incluso y a pesar de: la corrupción y escándalos políticos que manan a borbotones en el seno del PP; la pésima y errática gestión política y jurídica del desafío catalán; el empleo de baja calidad; el crecimiento de la deuda; y la incertidumbre que planea sobre las pensiones de nuestro país. A lo que se puede añadir mal Gobierno en Ministerios como los de Interior Exteriores, Justicia, Industria y Portavoz. Y el hecho crucial de que el Gobierno está en minoría en el Congreso de los Diputados.

De la mala situación general de España dan fe todas las encuestas que se publican y anuncian un desplome del PP (como se ha visto en Cataluña). Pero nada de ello ni el interés general de España preocupa a los partidos de la Oposición que suman mayoría en el Congreso. Y que son incapaces de derribar a Rajoy, mientras hacen alarde de un tacticismo infantil y electoral que nada tiene que ver con la vida democrática y el interés general.

Y que no solo no se oponen (salvo verbalmente) a Rajoy, sino que lo pasean en volandas aclamando y aprobando sus Presupuestos de 2018 para que el Presidente del Gobierno pueda permanecer cómodamente en La Moncloa hasta mediados de 2020, si él quiere. Porque incluso podría adelantar las elecciones generales (y unirlas con las municipales y autonómicas) si creyera que ello podría beneficiar al PP. Aunque ese golpe de efecto no entra en el estilo inmovilista de Rajoy.

De manera que, a pesar de los pesares que rodean el Gobierno y al PP, está claro que Rajoy alcanzó ayer en el Congreso un importante triunfo político. Incluso ‘domando’ las ínfulas secesionistas del PNV que ha suprimido sus condiciones previas sobre la retirada del 155 de Cataluña (menudo papelón de Urkullu y Ortuzar) y las soflamas patrióticas y de anti corrupción de Albert Rivera que come como un tierno borreguito en la mano de Rajoy.

Y en el flanco de la izquierda a no perder de vista las nuevas y continuas obsequiosas declaraciones de Sánchez en apoyo de Rajoy en Cataluña (a pesar del PSC). Y qué se puede decir de la bronca interna de Podemos bien sobre la rebelión fallida de Bescansa y la sumisión de Errejón, o sobre el ‘bonito’ chalé de Iglesias y Montero que ha puesto patas arriba el partido como se aprecia en los nervios del líder y en la pública bronca entre El Kichi (alcalde de Cádiz) y Juan Carlos Monedero.

Todo un regalo de Iglesias a Rajoy en plena crisis del PP de Madrid y ahora que la Guardia Civil acaba de detener a su ex portavoz en el Congreso y ex ministro de Aznar, Eduardo Zaplana, y cuando estamos a solo 48 horas de conocer la primera sentencia de las corrupciones del caso Gürtel que a buen seguro será muy dura para el PP.

Pero a Rajoy (y a Montoro) ‘que le quiten lo bailao’ en la votación triunfal y favorable a sus Presupuestos Generales de 2018 en el Congreso de los Diputados lo que le garantiza dos años más de disfrute del poder.