La crisis política del chalé de Iglesias

Pablo Iglesias e Irene Montero no cesan de empeorar la crisis política de su chalé, abierta de par en par en Podemos (entre dirigentes, bases y votantes), y cada vez de mayores dimensiones por los errores en cadena que no cesan de acumular los dos primeros dirigentes de este partido político.

Iglesias y Montero dijeron que la compra del chalé era una cuestión privada, luego lo sometieron a consulta de las bases del partido para preguntarles si continúan liderando Podemos o si se van, y ahora, desconcertados, están en la fase de denunciar una campaña de la extrema derecha de acoso contra la pareja de tintes que califican de ‘fascistas’ y ‘mafiosos’.

Un victimismo impostado por parte de quienes han cometido un claro error por no medir el impacto que su inversión inmobiliaria iba a tener dentro de Podemos y en el conjunto de la sociedad. Algo que era previsible como es lógico y natural porque está claro que el que los líderes de la izquierda radical se compren (con un crédito muy beneficioso) un llamativo chalé es algo que nunca iba a pasar desapercibido.

Y si Iglesias y Montero pensaban otra cosa es que los dos han perdido el contacto con la realidad, incluso con la sensibilidad de su propio partido. Lo que seguramente les ha fallado en sus cálculos es que no imaginaron que lo del chalé se iba a descubrir tan pronto, en vez de conocerse tiempo después de que ya estuvieran viviendo allí.

El disparate de todo esto es tan grande que el secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique, ha llegado a decir que ellos son ‘clase media’ y no populistas o trabajadores. Mientras tanto son muchos los dirigentes de este partido que dicen que no votarán en la consulta y que este asunto del chalé no debió someterse a votación.

El sector más crítico con Iglesias y Montero en Podemos son los llamados anticapitalistas, que lidera el alcalde de Cádiz ‘El Kichi’, compañero de la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. Y la lógica broma entre las bases consiste en decir que en Podemos hay anticapitalistas y también capitalistas.

Pero mientras crece el ruido del chalé, que sin duda tendrá impacto entre los votantes de este partido, habrá que esperar al resultado de la consulta, y a ver el índice de participación en esta convocatoria que Iglesias pretende convertir en un plebiscito favorable a su liderazgo imponiendo el discurso del chalé, que a partir de ahora inundará el debate mediático y político cada vez que Iglesias hable de los pobres y desamparados de este país.