La CUP con Torra y la fuga de Puigdemont de Berlín

La reunión del Consejo Político de la CUP que ayer decidió abstenerse para que Quim Torra sea investido hoy presidente de la Generalitat en segunda votación, por mayoría simple y con la abstención de los 4 diputados de la CUP, es algo que se veía venir. Y que indica que la candidatura de Torra fue previamente pactada por Puigdemont y la CUP, de lo contrario Puigdemont habría forzado ya las elecciones anticipadas.

Con lo que nadie contaba en esta operación que instala en la Generalitat al peor y más xenófobo diputado de JxCAT, como es Torra, es con la ayuda inestimable del Gobierno de Mariano Rajoy. El que se negó a recurrir ante el TC el voto delegado de Comin y Puigdemont para que Torra fuera elegido y de esa manera decayera en Cataluña el artículo 155 de la Constitución, que es lo que exige el PNV para aprobar los Presupuestos Generales de 2018 y permitir a Rajoy permanecer en la Moncloa hasta 2020.

Y que no critique nada de esto Cs porque Rivera es cómplice de todo ello, dado que podían haber controlado a Rajoy retirando el apoyo de Cs a las Cuentas públicas de 2018. Pero a Rivera le conviene electoralmente que se acabe la legislatura y que las elecciones generales se celebren en el 2020 y no se adelanten a 2019 en coincidencia con las municipales.

Y si nos apuran también Pedro Sánchez podía haber frenado lo de Torra si le hubiera ofrecido a Rajoy la abstención del PSOE en los Presupuestos 2018 para evitar el chantaje del PNV al Gobierno de España al exigir desde el País Vasco la retirada en Cataluña del artículo 155.

O sea, que todos los españolistas, Rajoy, Rivera y Sánchez están contentos con Torra, a quien Arrimadas, Iceta y Albiol lo pusieron a escurrir durante la primera sesión del debate de investidura. Y lo mismo ocurre con el bando soberanista a pesar de las reticencias iniciales de ERC y la CUP, por lo que es Puigdemont quien ha ganado la partida con su mando a distancia desde Berlín.

Un Puigdemont que no sería nada extraño que se fugara de la capital de Alemania con rumbo desconocido, una vez que la Justicia teutona podría enviarlo a España por los delitos de sedición y malversación lo que puede conducir a una sentencia condenatoria con penas de 20 años de cárcel. Delitos que podrían prescribir si Puigdemont se queda lejos de España los próximos 10 años.

Lo dijo él propio Puigdemont no hace mucho afirmando que ‘le esperan 10 años de cárcel o de exilio’. De manera que mucho cuidado con el ‘escapista’ catalán porque podría volver a montar otro espectáculo y esta vez dejando en evidencia al Gobierno de Alemania como lo hizo en España meses atrás. Una fuga de la que advertimos en estas páginas y que se puede repetir.