Albert Rivera es culpable de la investidura de Torra

El cansino discurso de investidura de Quim Torra con lamentos y apología del golpismo y los golpistas catalanes, los prófugos y los encarcelados, y su posible investidura este lunes no es sólo el resultado de una mayoría de los partidos soberanistas sino que ha contado con la colaboración de Mariano Rajoy, que se negó a que el Gobierno recurriera ante el TC el voto delegado de Puigdemont y Comin para que hubiera investidura de Torra, se retirase el artículo 155 de Cataluña y el PNV aprobara por fin (en compañía de Cs) los Presupuestos Generales de 2018 y de esa manera Rajoy permanecerá en el poder hasta mediados de 2020.

Pero aún siendo muy grave el desistimiento constitucional y democrático de Rajoy, tanto en Cataluña como en el País Vasco, mucho más grave ha sido y es la cínica actitud de Albert Rivera y de Ciudadanos que debían de haber retirado su apoyo a los Presupuestos de Rajoy con lo que se había acabado el chantaje del PNV al Estado y el Gobierno de Rajoy habría recurrido el voto delegado de Comin y Puigdemont.

Pero Rivera (y Arrimadas) que priman el discurso de la soberanía nacional como la primera bandera de su proyecto político han mentido y han hecho trampas y traicionado la defensa de la soberanía nacional. Y lo han hecho amparando al presidente Rajoy acosado por la corrupción del PP y con un gobierno desarbolado con una sola intención: la estrategia electoral de Cs.

Porque Rivera teme que si no hay Presupuestos y se adelantan los comicios generales y se los hace coincidir con las municipales y autonómicas de 2019 ello favorecerá al PP y PSOE, mientras que sí hay Presupuestos Cs tendrá una mejor oportunidad en las elecciones generales.

Por todo ello la grave responsabilidad de Albert Rivera (que se equivocó al anunciar la retirada de su apoyo al 155) por la oportunidad que le concede al golpismo (salvo que la CUP vote en contra de Torra) de volver al gobierno de la Generalitat bajo el mando y la vigilancia de Puigdemont.

Un Torra que no dijo nada interesante en su discurso salvo reconocer su interinidad y sumisión a Puigdemont, a lo largo de un penoso alegato sobre los presos y prófugos sin reconocer ni mencionar que esas situaciones son fruto de su condición de muy presuntos delincuentes y autores de un golpe de Estado contra la legalidad, la Constitución y el Estatuto, tras declarar en el Parlament el pasado 27 de Octubre la republica catalana. La que Torra dice que va a reconstruir desde el gobierno de la Generalitat.

No lo hará, ni unirá a los catalanes, ni logrará acuerdos con el Gobierno de Rajoy al margen de la legalidad. Y puede incluso que su presidencia dure poco y que el artículo 155 vuelva a imperar en Cataluña antes de lo que Torra y Puigdemont se puedan imaginar.