Quim Torra, un presidente provisional

La montaña parió un ratón, porque el prófugo Puigdemont, finalmente y con una soflama llena de mentiras e insultos a España, ha puesto en marcha su dedazo para señalar a Quim Torra como su candidato a la presidencia de la Generalitat en la sesión de investidura que se celebrará a partir del lunes en el Parlament. Y lo ha nombrado Puigdemont al margen de su partido y ERC donde ya empiezan a estar hartos del cobarde y huido Puigdemont.

Un candidato el tal Torra conocido por sus insultos a España, su sectarismo proverbial y su devoción a Puigdemont. El que le ha recordado a Torra, a título de advertencia, que su presidencia es provisional y le ha prohibido que ocupe el que fuera su despacho en la Generalitat, que deberá quedar intacto hasta que el loco de Puigdemont pueda regresar a esa presidencia.

Lo que prueba dos cosas, que el paso de Puigdemont por Waterloo le ha dejado secuelas napoleónicas; y que el ex presidente catalán temía unas nuevas elecciones catalanas por el cansancio y múltiples daños que al conjunto de la sociedad catalana estaba causando el fracasado ‘procés’.

Y es por eso por lo que ha aparecido el nombre de Quim Torra, ex presidente de Òmnium y editor, antes de que concluyera el plazo para la convocatoria de unas nuevas elecciones catalanas

Quim Torra es una persona muy próxima al prófugo que ya veremos como se desenvuelve, que gobierno forma y si va a respetar la legalidad o si piensa continuar el desafío al Estado y la Justicia. Por supuesto cabe pensar que, si viene de la mano de Puigdemont, Torra no será presidente de todos los catalanes sino solo de los soberanistas como últimamente era habitual.

En todo caso ya era ahora que Puigdemont eligiera su sucesor, lo que a buen seguro le causa un profundo pesar (él quiso ser investido por vídeo conferencia). Y por ello querrá montar una estructura política paralela en Cataluña (un Consejo de la República) para permanecer en la cúspide del poder catalán.

Y sobre todo esto dice Rajoy -que está ansioso por que haya investidura a ver si el PNV le aprueba los Presupuestos de 2018-, que él está dispuesto a abrir el diálogo político con el nuevo presidente de la Generalitat. Un diálogo en principio imposible porque Torra sólo querrá hablar de los prófugos y los presos del golpe de Estado, aunque Rajoy a buen seguro que le enseñara el cofre de la financiación autonómica para impresionar.

Aunque lo asombroso del nombramiento de Torra es el culto soberanista a Puigdemont. Un  personaje que rompió la convivencia catalana, fracasó en la pretensión de proclamar la independencia de Cataluña y es el responsable de la fuga de los bancos y miles de las empresas catalanas. Y por supuesto un mentiroso compulsivo sobre Europa, España y la Historia catalana como se ha demostrado. Y todavía anda blandiendo su autoritario dedazo como si tuviera alguna autoridad democrática, política y moral lo que no es verdad.