Puigdemont: se retira o elecciones

Se acabó el mangoneo de Puigdemont en el Parlament tras la suspensión por el Tribunal Constitucional de la ley catalana de presidencia que permitía la investidura telemática del prófugo y expresidente de la Generalitat.

La decisión del TC a instancias del Gobierno y previo dictamen del Consejo de Estado era previsible porque en ninguna democracia que se precie de serlo se puede admitir que un candidato a presidir un gobierno actúe en el debate de investidura por vídeo conferencia sino de forma presencial, tal y como lo dictaminaron los letrados de la Cámara.

Pero Puigdemont ha querido agotar los plazos y llevar al borde del abismo a ERC porque si, a pesar de la suspensión del TC, el presidente del Parlament Roger Torrent convoca el pleno de la Cámara para proceder a la investidura telemática de Puigdemont en ese caso Torrent sería procesado y seguiría los pasos de Carme Forcadell camino de prisión.

Pero no parece que ERC, donde empiezan a estar hartos del líder de JxCAT, se vaya a prestar a la desobediencia al TC por lo que ahora le toca decidir a Puigdemont si presenta a la investidura un candidato sin problemas con la Justicia, como Elsa Artadi u otro de su partido, o si finalmente prefiere unas nuevas elecciones autonómicas.

Las que definitivamente se pondrán en marcha en Cataluña si antes del 22 de este mes de mayo no se ha producido una investidura. Incluso cabe la posibilidad, si Puigdemont continúa violentando la legalidad, de que sea el Gobierno de Rajoy quien disuelva el Parlament y posteriormente convoque las elecciones.

Aunque Rajoy confía en que Puigdemont cederá y que habrá investidura lo  que conducirá a la retirada del artículo 155 de la Constitución. Y una vez dado ese paso PNV y Cs podrán votar a favor de los Presupuestos de 2018 y de esa manera Rajoy permanecerá en el poder hasta mediados de 2020, que es  lo que lleva meses buscando y le quita el sueño.

O sea, Puigdemont no solo se queda fuera de juego sino que además va a ayudar a Rajo a permanecer en el poder. Y él lo sabe y por eso agota los plazos y medita si convocar o no nuevas elecciones catalanas. Aunque teme la posibilidad de que los partidos soberanistas pierdan la mayoría que tienen ahora lo en el Parlament lo que nadie debe descartar, porque ya son muchos los ciudadanos nacionalistas que están cansados del endemoniado ‘procés’.

Pero si Puigdemont se achanta y propone un candidato que no tenga problemas con la Ley la pregunta que surge es la siguiente: ¿por qué no tomó esa decisión al término de las elecciones del 21-D y así se hubieran ahorrado cinco meses de 155 y de control de la Generalitat por Rajoy? Pues porque Puigdemont y sus compañeros piensan que en Cataluña se pueden hacer las cosas al margen de la Ley.