El duro final de Cifuentes

La publicación (por OkDiario) de un vídeo del año 2011 en el que Cristina Cifuentes aparece interpelada por un agente de seguridad de un supermercado y acusada de haberse apropiado y escondido en su bolso dos botes de crema (por valor de 40 euros) que no había pagado y finalmente pagó diciendo que los había cogido por error, provocó la caída fulminante por su dimisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Y también debe dimitir y sin la menor demora de la Presidencia del PP de Madrid antes que su partido la destituya como sería lógico y natural después de todo lo ocurrido en los últimos días y horas. Salvo que ella se empeñe en un segundo ascenso a su particular calvario que acabará con toda probabilidad rematadamente mal.

Quizás debió haber dimitido cuando se descubrieron irregularidades en su máster de la Universidad Rey Juan Carlos, cursado en 2012. O incluso pudo haber disuelto la Asamblea madrileña y convocado unas elecciones anticipadas cuando el líder de la oposición madrileña y del PSOE Ángel Gabilondo anunció una moción de censura que apoyaron Podemos y Cs. Pero Cristina Cifuentes se resistió y decidió dar batalla hasta que poco a poco vio que el silencio de Rajoy sobre todo esto era una condena a ‘muerte política’.

Y en ese momento Cifuentes se equivocó ganando tiempo de ‘tortura’ continua por el acoso político y mediático en contra de su conducta con la intención, según lo desveló en su despedida, de anunciar su marcha en la fiesta del Dos de Mayo en Madrid.

No le dio tiempo porque la difusión del vídeo del presunto hurto hizo saltar por los aires la poca credibilidad que le quedaba y finalmente se marchó denunciando una campaña de ‘acoso y derribo’ contra ella.

La que, al margen de las responsabilidades claras que ella tiene en los hechos que se han denunciado y publicado, es un hecho cierto porque estamos hablando de hechos ocurridos en 2011 (el vídeo del presunto hurto) y de 2012 (las manipulaciones del máster).

Y, ¿quién guardaba en oscuras dependencias estos dos artefactos de alta capacidad explosiva que no vieron la luz cuando Cifuentes fue la candidata a la presidencia de Madrid en 2015? Esta es una interesante cuestión que habla por si sola del gigantesco pantano de las intrigas y las corrupciones que han habitado en la Comunidad de Madrid bajo la presidencia de Esperanza Aguirre con su ingente charca de las ranas que ahora cantan ante los jueces la palinodia de su corrupción.

Un canto general y habitual de la corrupción en el PP, que ya había estallado en Baleares, Valencia, Madrid y en el PP nacional de Gürtel y Bárcenas donde el propio Rajoy no parece exento de responsabilidad política y ya veremos si algún día también de la penal.

De ahí que estos casos de Cifuentes, que no son corrupción política, sino actuaciones reprobables de comportamiento personal, alcanzaran la dimensión y la notoriedad que ha logrado y que ella no supo valorar para decidir a tiempo que se tenía que marchar.

¿Quienes son las almas ‘caritativas y purificadoras’ que destaparon el vídeo de 2011 y el máster de 2012? Eso es algo que no se sabe y puede que nunca se llegue a conocer. Pero tenemos la impresión a la vista del silencio inmóvil de Rajoy sobre el asunto del máster que el presidente podría tener algo de información sobre el vídeo y se temía o esperaba su difusión letal, y por ello no pidió con urgencia la salida de Cifuentes si creía que su caída fulminante no se haría esperar.

Hay quienes señalan a cloacas de servicios policiales y de información como los autores de las filtraciones contra Cifuentes, y quienes creen que estas operaciones podrían emanar del entorno de sus adversarios del PP en la Comunidad de Madrid, Aguirre, González y Granados, a los que Cifuentes dejó en evidencia por sus denuncias ante la Fiscalía en los casos de corrupción del Canal de Isabel II (Lezo), Púnica y Ciudad de la Justicia.

Cifuentes, y eso es cierto, hizo una buena gestión pública pero tenía muchos enemigos en el PP de Madrid y adversarios en el PP nacional donde ella se situó en el flanco mas progresista pidiendo primarias, defendiendo el aborto y la laicidad y hasta declarándose republicana.

Pero tras el estallido del máster, el fuego ‘amigo’ y bien armado de un poderoso entorno mediático ya había hecho sangre en la pieza herida y finalmente la caza le dio alcance y ella sucumbió después de una inútil y breve huida hacia delante que nunca debió intentar. Como no debe intentar permanecer en la presidencia del PP de Madrid salvo que quiera protagonizar un segundo suicidio político lo que Rajoy y el PP nacional no van a consentir por nada del mundo porque empeorarían las ya pésimas expectativas electorales del PP en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid e incluso afectaría a la imagen del partido a nivel nacional.