La semana decisiva de Cifuentes

Sumido en un sin fin de problemas políticos nacionales y en el interior de su partido, el PP, Mariano Rajoy avanza a duras penas y con su gobierno hecho unos zorros hacia el pretendido oasis de las elecciones generales de 2020.

Lo que Rajoy aún no sabe si será posible porque el presunto palmeral con agua dulce que él ubica en 2020 puede ser un simple espejismo que nunca alcanzará si previamente no logra aprobar los Presupuestos Generales de 2018. Un logro para el que necesita los votos del PNV (condicionados a la previa formación de un gobierno en Cataluña y fin del 155) y los de Cs que previamente exigen la cabeza de Cristina Cifuentes en Madrid.

Una petición de dimisión a Cifuentes por parte de Rajoy que podría llegar esta misma semana para evitar notorios desencuentros y algaradas en la Puerta del Sol de Madrid durante la celebración de los actos oficiales del Dos de Mayo.

Los que ya han sido precedidos de duros enfrentamientos dialécticos entre Cifuentes y los partidos de la oposición madrileña, donde también se han visto en los últimos días importantes desavenencias tanto en el interior de Podemos como en el intento fracasado del PSOE de convencer a Manuela Carmena para que lidere la candidatura socialista al ayuntamiento de Madrid en 2019.

Los plazos sobre el presente y futuro de Cifuentes se agotan y dividen a los miembros del Gobierno y a dirigentes del PP, porque son muchos los que dicen estar cansados de las presiones de Cs sobre el PP, para hacer cumplir los pactos de investidura que Ciudadanos firmó con Rajoy y con Cifuentes. Los que Albert Rivera somete a la máxima, para el irrenunciable, de: ‘pacta sunt servanda’. Lo que quiere decir que los pactos son para cumplirlos.

Y Rajoy lo sabe como sabe que Rivera no suele dar marcha atrás, como se ha visto en los gobiernos de Murcia y La Rioja. Y además Rajoy teme que si rompe con Cs en Madrid correrá el riesgo de que Rivera decida retirarle el apoyo de su partido a los Presupuestos de 2018, lo que pondría en peligro la legislatura y obligaría a Rajoy al adelanto de elecciones generales poniendo en riesgo su permanencia en el poder.

No en vano Rajoy espera que para 2020 los juicios de la corrupción del PP hayan quedado atrás, la crisis de Cataluña haya mejorado bastante y que la economía y el empleo presenten síntomas de clara recuperación. Y esos son los avales que Rajoy cree necesarios para permanecer en el poder. Aunque para ello no sólo necesita llegar a 2020 en la Moncloa sino que además debe convencer a los españoles que su tiempo aún no se terminó y ello parece una misión imposible de explicar.

Máxime cuando Ciudadanos aparece en las encuestas electorales con las manos limpias y en el papel de máximo intérprete del cambio político en el final de la transición en línea con lo que en Francia ha ocurrido con Macron.

De ahí que también haya dirigentes del PP que apuestan por dar la batalla a Cs en la Comunidad de Madrid defendiendo la permanencia de Cifuentes y obligando a Cs a ‘retratarse’ y votar en la moción de censura en compañía de Podemos y PSOE. Pero la audacia y el valor no son cualidades de Rajoy. Al contrario el parece estar más cerca del dicho italiano de ‘soldado que huye sirve para otra guerra’. Como probablemente pronto se comprobará en esta batalla política de Madrid convertida en la antesala del debate nacional.