El ataque disuasorio de Trump a Siria

A la espera de un balance concreto sobre los daños del ataque de USA a Siria con la participación de Francia y Gran Bretaña tenemos que decir que que sus logros parecen escasos. Entre otras cosas por la ausencia del factor sorpresa, por culpa de la incontinente verborrea del presidente Donald Trump que lleva días anunciando el bombardeo ha permitido al presidente Bachar El Asad vaciar sus bases aéreas y terrestres para salvar su potencial militar. 

Y por ahora no existe prueba alguna de que la presunta destrucción de los arsenales de armas químicas sirios de la que se alardea en Washington haya tenido lugar. Armas químicas que usó el presidente sirio para atacar Duma, la población que constituía el único enclave de los rebeldes con capacidad de bombardear Damasco y que fue destruido con el terrorífico armamento químico de El Assad. 

Donde que sí habrá causado impacto el ataque ‘aliado’ habrá sido en el conjunto del mundo árabe y también en las brigadas yihadistas terroristas, que no tardaran en responder en Europa. 

Y por supuesto en Irán y Rusia desde donde acusan a EE.UU. de perpetrar un ataque ilegal contra la soberanía iraní, lo que no deja de ser un sarcasmo vistas las permanentes incursiones militares de ambos países y de Turquía en la guerra de Siria. 

Desde luego el que ha vuelto a quedar fuera de juego e inservible ha sido el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde las potencias actúan al margen de la mayoría y derechos de veto de los miembros permanentes.

Sin embargo, ahora falta por saber las consecuencias políticas y militares de este ataque, con el que Trump saca pecho en territorio USA e intenta desviar la atención que se centraba en los escándalos del Rusiagate. 

Desde luego quien siempre pierde en esta guerra es el pueblo sirio que está sometido a los devastadores efectos de su guerra civil y de los continuos ataques de las potencias extranjeras como el que acaban de ocurrir.