Consejos de Rajoy y coherencia de Rivera

Es hora que se acabe la extraña danza de Albert Rivera en su relación con Mariano Rajoy que es el jefe que promueve, ampara y protege todas y cada una de las fechorías, abusos y errores del PP empezando por los del propio presidente. Porque si el presidente, tarde y mal, ampara a Cifuentes lo que tiene que hacer Rivera en pos de la plena cohesión es romper con Rajoy y retirar el apoyo a los Presupuestos de 2018.

En cuanto a la moción de censura presentada por el PSOE contra Cifuentes Rivera debe exigir a los socialistas, también por coherencia, que para poder apoyarla debería dimitir de su cargo el instigador de la censura y jefe del PSOE madrileño José Manuel Franco por haber falsificado su currículum, aunque sea tiempo atrás (las mentiras no prescriben).

A eso se refería Rajoy cuando, tras apoyar a Cifuentes diciendo que ya dio explicaciones sobre el máster que sigue en investigación, citó el refrán de ‘consejos vendo que para mí no tengo’, en referencia a la falsificación del currículum del primer dirigente del PSOE en Madrid y otros casos similares.

Aunque al hablar de consejos Rajoy podría estar hablando también de su caso en los ‘papeles de Bárcenas y los famosos SMS de ‘Luis sé fuerte’, asuntos por los que no dimitió. Como nunca pidió la dimisión de todos los encartados del PP en serios casos de corrupción que él tapó y amparó.

De manera que Rivera sabe que las presuntas responsabilidades de Cristina Cifuentes sobre el máster son una pequeñez si las comparamos con las del propio Rajoy, a quien Rivera invistió presidente y a quien piensa regalarle los Presupuestos de 2018 para que siga en el poder hasta 2020.

Por todo ello hora es que se acabe el baile de máscaras políticas y que las responsabilidades (Pedro Sánchez calla sobre Franco y en Podemos salen los falsos currículum por doquier, sin olvidar a Errejón y Monedero) deberían de extenderse a todos o a ninguno sin excepción.

Lo más llamativo de los consejos de Rajoy es que llegan tarde y no sabemos con qué intención. Sobre todo después que su ministro de Justicia Catalá no no descarta en público la salida de Cifuentes, ni tampoco lo hacen ahora sus compañeros de la Asamblea de Madrid como ha ocurrido con el portavoz del PP Enrique Osorio quien no excluyó la marcha de su presidenta creando con ello la mayor confusión.

A lo mejor lo que quiso decir y hacer Rajoy es darle un poco masaje florido a Cifuentes antes de despedirla y evitar que Cristina se encastille diciendo que ella no se va y que si la cesan en la moción de censura se quedará sentada en la Asamblea como la líder de la Oposición. Lo que tampoco habría que descartar a la vista de los vaivenes de semejante culebrón.