Esperando a los fiscales alemanes

El juez Llarena del Tribunal Supremo ha negado permiso al golpista Jordi Sánchez para salga de la cárcel y pueda acudir  al parlamento catalán a presentarse como candidato a la presidencia de la Generalitat. Llarena también ha prohibido su candidatura telemática, lo que había descartado el Tribunal Constitucional.

Los argumentos de Llarena son claros: riesgo de reiteración delictiva y de fuga y ausencia de cualquier valor legal o vinculante del mencionado papel de la ONU sobre derechos políticos de los presos golpistas. O sea que ha fracasado por cuarta vez el intento del presidente del Parlament, Torrent, de colocar un golpista al frente de la Generalitat.

Lo que por otra parte demuestra que los partidos soberanistas PDeCAT y ERC están encantados con la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Y al final, cuando se acerque la fecha de convocatoria de otras elecciones, entonces presentarán a Elsa Artadi, la pupila de Puigdemont, para que sea investida presidenta de la Generalitat.

Pero mientras tanto estamos a la espera de la reunión convocada en La Haya entre fiscales alemanes y españoles para ver si, con la nueva y más precisa documentación aportada por España, los jueces alemanes aceptan extraditar a Puigdemont por todos los delitos -rebelión incluida- que se le imputan en el Tribunal Supremo donde ya está procesado.

Las declaraciones favorables a Puigdemont de la ministra de Justicia de Alemania (que luego rectificó en una llamada a su homólogo español) abrió una tensa etapa entre los gobiernos de Madrid y Berlín. Algo que parece que han arreglado Rajoy y Merkel por teléfono y por eso el presidente español se pasó en los elogios al gobierno alemán del que dijo que era ‘ejemplar y de primera’.

Naturalmente si la reunión de fiscales en La Haya acaba mal o si los jueces teutones insisten en proteger al golpista Puigdemont en ese caso la tensión entre Berlín y Madrid se reanudará y este nuevo debate sobre legalidades enfrentadas en el seno de la UE dará pie al nacimiento un nuevo y serio problema europeo, como los que ya tienen las instituciones  de Bruselas con los gobiernos de Polonia y Hungría aunque por distintos motivos.

De manera que lo de la investidura catalana es un asunto menor que tardará en producirse. Ahora lo importante es lo que los fiscales estudian y debaten en La Haya y lo que desde allí se trasladará a Berlín para que los jueces de Alemania adopten su decisión final sobre la extradición de Puigdemont.